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Hablar de género es clave para implementar la paz

Por: Daniela Quintero. Redacción Pares

La Fundación Paz y Reconciliación-Pares, participó este miércoles en el III Encuentro Internacional de Estudios Críticos de las Transiciones Políticas que se desarrolló en la Universidad de los Andes con la participación de varios expertos nacionales e internacionales.


En uno de los paneles, titulado Mujeres excombatientes productoras de conocimiento: ejercicios de escritura sobre la narración de sí, se reunieron tres excombatientes de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), respectivamente.


Dicho escenario estuvo enmarcado en las vivencias de cada una de ellas en su paso por los grupos, en su rol como mujeres en la guerra, en lo que aprendieron, y lo que actualmente realizan luego de dejar las armas.


Aunque cada una vivió experiencias distintas en el ingreso a ciertas estructuras armadas, todas coincidieron en la desmovilización individual, es decir, que se entregaron por voluntad propia a las fuerzas militares para iniciar un proceso de reincorporación.


Otro punto en el que se unieron las tres historias, pese a las dinámicas diferenciales vividas en la guerrilla y en el paramilitarismo, es en el cual dejaron a un lado el tradicional discurso sobre las mujeres en armas que están relegadas a un comandante, y en ese sentido, no tienen voz ni voto.

Por eso, consideraron esencial posicionar otra mirada desde el rol que tuvo el género femenino a lo largo de la guerra. Según comentaron en el conversatorio, cuando se habla de las mujeres combatientes suele pensarse en un sujeto débil y apolítico.


Sin embargo, las tres excombatientes vieron la necesidad de narrar la guerra, de hablar sobre lo innombrable y de buscar la forma de contarle a las personas sus memorias en el marco del conflicto armado.


“Hay una noticia que a mí no se me olvida y que me quedó grabada, tanto que posteriormente me alentó a escribir sobre las mujeres que se desmovilizan individualmente en la guerrilla. Hubo una chica del ELN que dio una entrevista, en la cual yo estaba, y dijo que cuando ingresó a ese grupo, y cuando los hombres salían a las tomas guerrillas, las mujeres se quedaban en los cambuches”, contó Ana Milena, integrante del foro y excombatiente del ELN.


Según narró la panelista, esa excompañera de grupo describió que cuando los hombres llegaban del combate –“si les iba bien”- podían escoger entre las mujeres que estaban en los cambuches.

“Eso me dio mucha indignación porque yo ingresé al ELN a los 13 años y salí casi a los 24 años y yo jamás viví eso. Estuve en varias estructuras de la organización y jamás viví una situación como esa”, agregó.


En consecuencia, Ana Milena reiteró la importancia de sumar todas las voces del conflicto armado en la construcción de la memoria, puesto que, hay voces en las que algunas personas no se identifican y esto genera que se instrumentalicen ciertos discursos que terminan polarizando el país.

Las personas trans en la implementación de la paz


En horas de la tarde de este miércoles se desarrolló otro panel llamado Tránsitos vitales, tránsitos sociales, (in)justicias cotidianas, el cual se centró en el rol de las personas transgénero en la sociedad, la discriminación que viven a diario y la necesidad de que el gobierno y en general el Estado las escuche.


La Fundación Pares habló con Melissa Monroy, experta en temas de género y quien trabajó en Caribe Afirmativo, organización que promueve los derechos de la comunidad LGBTI, sobre el situación que vive dicha comunidad y asimismo su rol en el Acuerdo de Paz.


“Los retos son muchos, sobre todo al acceso de los derechos básicos como salud, educación, trabajo y el derecho a la vida porque en muchas regiones a las personas trans las matan por el hecho de ser trans”, sentenció Monroy.


El objetivo de dicho foro era poder hablar del tema de personas trans en el marco de la justicia transicional, sin embargo, quedó el sinsabor de la complejidad para pensar en la justicia cuando ni siquiera se les tiene en cuenta al momento de la creación de estos sistemas transcionales.


“Por ejemplo, en el sistema de justicia transicional todo está mal porque estas personas no se tuvieron en cuenta para ser atendidas de forma diferencial, para entender que las violencias contra ellas fueron sistemáticas y fueron desde diferentes actores, es decir, Estado, guerrilla, y paramilitares”, agregó la experta.


Asimismo, Pares dialogó con Laura Weinstein, una de las panelistas y quien contó un poco sobre su trayecto como mujer transgénero y la postura sobre el Acuerdo de Paz con la exguerrilla de las FARC, en materia de género.


“Mi tránsito inició a partir de una necesidad de reconocimiento de construirme con lo que sentía, con lo que experimentaba, que todo estuviera acorde. Esto implicó responder muchas cosas pero todo encaminado a lo que todos y todas buscamos que es el ideal de una felicidad”, indicó.


Para Weinstein, esto no fue una decisión, esto fue una cosa de siempre. En su caso, sabía que había algo diferente desde su niñez, sin embargo para aquella época de su vida no sabía qué nombre darle a lo que estaba sintiendo.


“Esto no es una cosa de la noche a la mañana como que hoy amanecí muy trans, sino que eso pasa de una proceso de reconocimiento, por un proceso de entender de que existimos y podemos existir”, apuntó.


Ya en el punto en el que se acepta tal cual es, llega la otra realidad y es la de la exclusión y estigmatización. Por consiguiente, Weinstein contó que desde antes de la firma del Acuerdo -cuando se puso en la agenda mediática todo el tema de género-, la comunidad ya venía de tiempo atrás intentando ser escuchada.


De todas maneras, “yo creo que no quedó, o sea definitivamente no hay nada en el Acuerdo, y ese es uno de los grandes problemas y que no tuvo una mirada precisamente de las personas tras, desde una mirada desde estos cuerpos atravesados por la violencia. A parte pues no estuvimos como muchas otras poblaciones”, apuntó.


Por ahora, siguen insistiendo porque necesitan ser escuchados, que sus voces tengan un receptor. Sin embargo, para las personas trans, al Estado se le ha dificultado entenderlas y reconocerlas.

Finalmente, el llamado al gobierno es a que se comprometa con esta comunidad y en general con todos los grupos sociales que han sido estigmatizados y marginados a lo largo de la historia colombiana que está atravesada por el conflicto armado, por consiguiente, dejar atrás las pugnas políticas van a permitir que toda la nación piense qué quiere de la paz.

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