Fumigando el PNIS

Por: Germán Valencia. Instituto de Estudios Políticos, Universidad de Antioquia. Columnista Pares.


Es evidente que el actual Gobierno nacional quiere, antes de finalizar su mandato, cumplir con la palabra de modificar el Acuerdo Final. La insistencia en volver a la vieja estrategia de fumigar los territorios donde se cultiva la hoja de coca, evidencia su apuesta por reformar e irrespetar lo acordado y avanzado en materia de solución al problema de las drogas y los cultivos ilícitos en Colombia.


El Acuerdo Final es claro en reconocer que uno de los problemas que originaron el conflicto armado está en las drogas ilícitas. Además, que esta economía ilegal es producto de las condiciones de pobreza y marginalidad que ha facilitado la vinculación de poblaciones vulnerables al narcotráfico. En esta medida, el componente militar orientado a perseguir y capturar a los cultivadores queda cuestionado como única salida para erradicar los cultivos.


Esto quedó establecido en el punto cuatro del Acuerdo Final donde se identificaron y señalaron posibles soluciones en el marco del posconflicto con las Farc-ep. Una propuesta integral que plantea visiones alternas que involucra la participación ciudadana desde un enfoque territorial. Además, lo vincula directamente a la transformación estructural del campo, que se busca con la Reforma Rural Integral (RRI).


El Acuerdo Final prometió un tratamiento especial a los eslabones más débiles de la cadena del narcotráfico, que son los cultivadores de las drogas —marihuana, coca y amapola— y consumidores de la misma. Al igual que generar unas condiciones de bienestar y buen vivir para las poblaciones afectadas por estos cultivos.