Fuerza Pública y abusos sexuales: «no son hechos aislados»

Por: Laura Cano, Periodista Pares.


En las últimas semanas se ha comenzado a destapar uno de los capítulos más dolorosos de las acciones que se han cometido en el marco de violencia que no cesa en el país. Los abusos sexuales como una de las prácticas más degradantes contra las mujeres, han sido utilizados para imponer miedo, para ganar autoridad en los territorios, tomando hoy forma de relatos de víctimas que insisten en que se conozca lo ocurrido y haya justicia.


Según el Centro Nacional de Memoria Histórica, con corte a mayo del 2019 y desde el 1 de mayo de 1985, hay, al menos, 26.534 víctimas de actos contra la libertad y la integridad sexual, incluyéndose allí hechos como: abuso sexual, explotación sexual, esclavitud sexual, trata de personas, mutilación sexual, acoso sexual, embarazos y abortos obligados. A esto se debe añadir, que, aunque la cifra es crítica, el subregistro podría poner sobre la mesa que este tema es todavía mucho más grave. Basta solo con remitirse a algunos de los casos que se han conocido en los últimos días en relación con la Fuerza Pública y los que seguramente seguirán saliendo a la luz.


El pasado 21 de junio se supo el caso del abuso sexual y secuestro cometido contra una menor de 12 años perteneciente a la comunidad Gito Dokabu– Embera Katio por parte de 7 miembros del Ejército pertenecientes al Batallón Alta Montaña de Génova (Quindío). Días después se hizo pública una investigación que informó sobre un caso similar cometido contra cinco (5) niñas perteneciente a la comunidad indígena Nukak Makú en Guaviare.