El vicepresidente de la gente



A este punto nadie discute que en el Gobierno nacional se ha producido una serie de problemas de planeación para la implementación de los acuerdos de paz. Sin embargo, en medio de esta improvisación, ha sido el vicepresidente Óscar Naranjo quien a diferencia de otros implementadores, ha logrado construir un entorno de eficiencia, planeación y sobre todo de confianza en la gestión territorial.

Óscar Naranjo ha logrado tres cosas que muchos funcionarios y servidores públicos no logran. Por un lado, la construcción de un diálogo social con las comunidades más afectadas por el conflicto. Por ejemplo, en Tumaco, el vicepresidente, ha realizado ocho viajes, en los cuales se ha reunido con cerca de 4.000 personas, entre ellos, al menos 600 líderes sociales.

Allí en Tumaco se creó el Centro Integrado de Inclusión Social y Convivencia, que lo integran 15 entidades del Estado y ha atendido más de 6.000 personas. Con esta gestión el vicepresidente ha logrado posicionar la idea de que el Estado es más que seguridad y justicia, es un ente integral que está al servicio del ciudadano.

En segundo lugar, el vicepresidente se ha apropiado de temas y problemáticas que habían estado en funcionarios medios o que sencillamente no eran una prioridad. Por ejemplo, el tema de líderes sociales y respeto a los derechos humanos. Naranjo ha realizado 11 “diálogos por el respeto a los derechos humanos”. Lo cual le ha permitido acercar la Vicepresidencia a las comunidades, y entender que hacer Estado, gobernar y servir al ciudadano es más de tirar pavimento y asfalto en las vías colombianas. En este ejercicio reactivó la Comisión Intersectorial de Derechos Humanos y hoy es prioridad para el Estado la protección de líderes sociales.