El uribismo es una banda delincuencial

Por: Joker


Esta es una grave y certera sentencia, que pretende de forma organizada evidenciar muchos acontecimientos que han marcado las conductas y las acciones ilegítimas del partido de gobierno. Pero antes debemos entender que el país se encuentra inmerso en una ola de emociones colectivas, muy predecibles de acuerdo a las penosas realidades sociológicas que se acrecientan con la pandemia y que agudizan más la vulnerabilidad de los colombianos sin abolengo, sin educación, sin tierra, sin pasado, sin presente y sin futuro.


También hay que reconocer que tenemos un modelo socio económico que agrava el escenario cuando protege exclusivamente a la misma minoría de siempre, ya que en nuestro territorio se protege la propiedad privada pero de unos pocos, se propicia el emprenderismo pero de unos pocos, se defiende la honra y los derechos constitucionales pero de unos pocos, y así sucesivamente se va desnudando la aterradora realidad de una patria institucional, abstraída en un libreto que omite y encubre todo con indiferencia.


Pero hay un claro y principal genitor de este desorden, que al mismo vaivén de su habladuría ramplona y chacharera, da pie y favorece a que todo el espectro de la institucionalidad se corroa y se vaya a pique; todo esto con el fin mezquino de lograr mantenerse a flote en medio del vendaval de denuncias y reclamos, que aumentan en el entorno social en la misma proporción en que este degradado protagonista se queda sin rumbo programático, sin capital político y sin ética ideológica.