El posuribismo y la ruptura de la derecha

Por: Esteban Salazar (@estebanalitic)

Coordinador de la Línea de Democracia y Gobernabilidad – Pares A menos de un año de las elecciones presidenciales y legislativas en Colombia, todo parece indicar que la incertidumbre ha logrado romper no solo a la izquierda y al centro, sino también a la disciplinada derecha política.

Hacia la izquierda, Petro no tiene ninguna competencia en una consulta presidencial con Roy Barreras, Alexander López o Francia Márquez. Cada vez más en solitario, Petro, con candidatura única, se debe centrar en crecer con una fórmula vicepresidencial que le permita acoger votantes de centro izquierda.

Hacia el centro, el panorama es más complejo: en la baraja de la Coalición de la Esperanza, el Partido Verde, y los nuevos partidos Dignidad y Nuevo Liberalismo, hay pesos pesados que hoy están diluidos en las encuestas. La presencia de Sergio Fajardo, Jorge Enrique Robledo, Juan Manuel Galán y el posible aterrizaje de Alejandro Gaviria plantea un reto para acompasar una propuesta que crezca y convenza.

La derecha, por su parte, que siempre había sido disciplinada en cerrar filas al Congreso y Presidencia, tiene por primera vez, a nivel político, un escollo que no puede ocultar. Se trata de una división interna a raíz de tres grandes problemas: primero, ¿cómo evadir el antiuribismo?; segundo, ¿cómo direccionar la impopularidad de Duque en un solo candidato?; y, tercero, la ausencia de una figura que genere consenso entre tantos intereses y corruptos.

Si bien en 2018 los candidatos de derecha no figuraban 6 meses antes de las elecciones (como en el caso de Duque) y, sin embargo, ganaron, la realidad para el 2022 es muy diferente. En esta oportunidad, el antiuribismo ha crecido exponencialmente. Sus proc