El mercado de avales políticos o la ‘danza’ de los millones

Por: Línea de Democracia y Gobernabilidad. Pares


Desde hace décadas, la compra y venta de avales es un fenómeno que está latente en cada rincón de la geografía de nuestro país. Para estas elecciones por ejemplo, los partidos étnicos colombianos se transformaron en verdaderas fábricas de avales que recogen y amparan a quienes no logran conseguir el visto bueno en otros partidos. Pero no son los únicos.


El 55% de los casos de estudio de compra de avales se concentró en dichos partidos, localizados en siete (7) departamentos: Cundinamarca, Cesar, Sucre, Valle del Cauca, Caldas, Bolívar y Córdoba. En el caso de ASI y MAIS, partidos con mayor número de casos, las denuncias han sido reiterativas en diferentes elecciones, manteniendo mecanismos similares que involucran principalmente transacciones monetarias.


Estos partidos políticos entregaron un total de 18.164 avales distribuidos así: ASI 8.328 avales, MAIS 7.050, Colombia Renaciente 5.242, ADA 3.565 y PRE 2.307; es decir, el 15% de todos los avales, siendo como son agrupamientos recientes y marginales en la vida política nacional y local.

Una dinámica recurrente en estos partidos es que la compra de avales suele darse por parte de candidatos cuestionados o inhabilitados que no consiguieron avalarse por partidos tradicionales, como el Conservador, el Liberal o La U, por lo que algunos los denominan partidos de segundo piso. Un ejemplo es el de Jorge Coral Rivas, a quien Jhon Molina le ganó el aval del Partido Conservador a la gobernación de Putumayo y terminó avalándose por el recién creado partido ADA, relacionado con los ex miembros del PIN, Juan Carlos Martínez Sinisterra y Luis Alberto “Tuerto” Gil.


A pesar de que esta colectividad había sostenido hasta pocos días antes de la elección que avalaría a Reynaldo Velázquez, el 27 de julio no fue este el registrado sino Coral Rivas, por lo que Velázquez solicitó la revocatoria del aval ante el Consejo Nacional Electoral. Según denuncias recibidas por Pares, Coral habría comprado el aval por doscientos millones de pesos.


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Los compradores y los vendedores de avales


El mercado involucra como vendedores a congresistas y directivos locales de los partidos, y como compradores a cabezas de clanes políticos departamentales y candidatos. Como “reguladores” aparecen las dirigencias nacionales de los partidos, quienes brillan por la ausencia de imposiciones para otorgar avales y por la ausencia de investigaciones ante las denuncias de los militantes y veedores del orden local, ya sea por connivencia, acuerdos o incapacidad de control.


En los partidos tradicionales como el Conservador, el Partido de la U y Cambio Radical, el mercado de avales suele involucrar a todo tipo de actores: directores regionales, congresistas, candidatos y cabezas de clanes regionales; mientras en los partidos étnicos predominaron las relaciones entre dirigencias locales y candidatos y cabezas de clanes políticos, siendo Colombia Renaciente una excepción.


Por ejemplo, para el caso de Cambio Radical, en el municipio de San Pedro en Sucre, el candidato Augusto Benítez, avalado por Cambio Radical y Centro Democrático, habría pagado presuntamente por el coaval de Cambio Radical 5 millones de pesos.


Esta transacción se habría realizado por medio de unos intermediarios, dado que también habría negociado votos con el representante Héctor Vergara, a cambio de apoyar a la esposa de Vergara, Katiana Aguirre, quien va para la asamblea departamental, también por el partido Cambio Radical.

Se encontraron dos “monedas de cambio”: una monetaria, una burocrática, y, en algunos casos, una combinación de las anteriores. La monetaria, de mayor recurrencia, es la más simple: quien tiene potestad de entregar el aval cobra al candidato o cabeza de clan para otorgarle el/los avales; en otros casos, los avales se habrían otorgado a partir de compromisos de futura contratación o puestos dentro de las alcaldías y gobernaciones que manejan altos presupuestos.


Por ejemplo, en el caso de ASI, en Sucre, según fuentes de Pares, además del costo monetario del aval, el cobro dependía de la persona y la cercanía que tuviera con el dirigente regional y con los más cercanos se habría sumado acuerdos burocráticos.


El precio de un aval en Colombia


Estos son tres factores que influyen para determinar el precio de un aval en Colombia:

  1. Tamaño de la circunscripción electoral e importancia del/los cargo/s (a mayor tamaño mayor el costo del aval). Para las gobernaciones, asambleas y capitales de departamento en todos los casos el precio fue muy superior al de municipios de menor categoría.

Por ejemplo, en el caso del aval de uno de los candidatos para la alcaldía de Bucaramanga se habría pagado mil millones de pesos, mientras un candidato a la asamblea de Antioquia denunció el ofrecimiento dos mil millones por el aval para aspirar a dicha corporación. En oposición, los precios de los avales para alcaldía de municipios de categorías 4 a 6 mantuvieron consistencia entre los partidos, oscilando entre los 10 y 30 millones de pesos, en especial en los departamentos ubicados al norte del país como Sucre, Cesar, Córdoba y Bolívar, mientras los de concejos de estos municipios oscilaron entre uno y cinco millones de pesos.

  1. Cercanía de quien compra el aval con quién lo vende (a mayor cercanía menor el precio). En dos casos documentamos precios atípicos de avales (mucho más bajo que el promedio), que, según las fuentes de Pares, se explican por la cercanía de los avalados con quien los otorgó, localizados en Sucre y Cesar.

  2. Número de candidatos por transacción (a mayor número de candidatos, menor el precio unitario). En los pocos casos que se documentaron sobre compra de listas completas a alcaldías y concejos, los precios por aval se redujeron considerablemente respecto a las transacciones de un solo candidato.

Casos de compra-venta de avales descubiertos por Pares

  1. ASI

Para el caso de ASI, la recurrencia en las denuncias, así como las recientes declaraciones al interior del partido, lo ponen como uno de los partidos que las autoridades deben prestarle mayor control. De acuerdo con la Registraduría, el partido ASI avaló para las elecciones de 2019, 8.328 candidatos en los diversos cargos de elección popular, sin contar los que fueron en coaliciones.

Ante esta magnitud de candidatos, la dirigencia nacional les otorga a sus congresistas y dirigentes regionales la potestad de entregar los avales. En ese sentido, la curaduría sobre la entrega de avales no es una tarea menor, y más cuando existen presuntos hechos de corrupción en cuanto a la venta de estos.


Al respecto de esto último, además de las denuncias registradas por la W sobre el partido Asi, Pares encontró que, por lo menos, en Cesar, Sucre, Bolívar, Norte de Santander y Valle del Cauca, se habría dado la presunta venta de avales por parte de los dirigentes regionales de Asi.

El acceso a esta información es limitada por el recelo con el cual se finiquitan estas transacciones; no obstante, según las denuncias allegadas a Pares, para el caso de los avales de municipios como Aguachica (en este caso, coaval), habría tenido un costo de 20 millones de pesos.


En Sucre, según fuentes de Pares, además del costo monetario del aval, el cobro dependía de la persona y la cercanía qu