El lenguaje en una sociedad decente

Por: Walter Aldana Político social alternativo


Si el lenguaje, como dice el sabiondo don Google, es “la capacidad propia del ser humano para expresar pensamientos y sentimientos por medio de la palabra”, es claro que se busca cotidianamente, y a través de la historia, la herramienta por medio de la cual se transmita para generar el efecto deseado.


Por ello, los detentadores del régimen político se emplean a fondo desde tiempos pasados por hacerse al dominio de los llamados “grandes medios de comunicación” televisivos, radiales y escritos, hasta llegar a pretender controlar, hoy, las redes sociales y, con ello, ahogar al periodismo independiente.


Y ahí inician los cuentos con los cuales pretenden engañar al “usuario”: que para ahondar en la democracia se puede y debe tener independencia y autonomía periodística para la información, claro, pero si no estás sintonizado con mi pensamiento y sentimiento, no accedes a la pauta publicitaria (rubro con el cual se financia su operación).


Sin sonrojarse, el presidente Duque nos dice a las y los colombianos, a través del diario el Espectador, lo siguiente: “mi conclusión es que nuestro Gobierno ha hecho mucho más que lo que hizo en veinte meses el Gobierno anterior para la implementación del Acuerdo”. Claro, mucho más por volverlo trizas; por pretender una “paz con legalidad”, que en su mal significado es no cumplir o rechazar aspectos como la presencia de exintegrantes de la otrora guerrilla de las FARC-EP en el Congreso de la República, la elección de la circunscripción especial de paz, de las 16 curules para las víctimas del conflicto armado y el mínimo cumplimiento del punto 1 de la agenda sobre reforma rural integral.


Ante la masiva participación de jóvenes en el paro nacional, su estrategia es la de desconocer una posible negociación nacional y proyectar acciones de “pactos” donde lo regional tiene peso, porque además diluye respuestas, presupuestos y resultados. Para ello, la palabra se desplaza como la luz, en tiempo real, por redes sociales y por los grandes medios de comunicación, dando por cierto mentiras y marrullas, pero generando el efecto deseado de la desinformación.


Un señor me dijo en la galería: “Lo que se consiguió con el paro fue que subieran los precios del mercado”. No fue su conclusión, repetía lo dicho por periodistas influenciadores en la opinión. Es lo que distintos grupos de poder quieren para que las personas reneguemos de la exigibilidad de derechos. Y claro, para eso son los dueños de los medios masivos de comunicación (sin olvidar en ningún momento que la responsabilidad de vigilar y preservar los precios es de las oficinas gubernamentales de pesas y medidas, de las alcaldías municipales o los distritos especiales).


La frase “calumnia que algo queda” (famosa expresión del filósofo y escritor inglés Francis Bacon en su obra “De la dignidad y el crecimiento de la ciencia”, escrita en 1625) es la máxima del modelo capitalista neoliberal y aperturista, del cual cada día, con el lenguaje del “responsabilidad de todos”, se nos quiere hacer partícipes de la falta de oportunidades, de la deuda social de los gobernantes con los territorios e incluso del abuso de la fuerza de las autoridades policiales ante las protestas (asimilando marchantes con vándalos).


Nosotras y nosotros también construimos, frente al lenguaje de la muerte económica, social, cultural y de derechos humanos, un lenguaje de humanidad, de esperanza y de fuerza. Ese lenguaje inicia con la verdad de que necesitamos hacer de esta una sociedad decente. La sociedad justa se dará cuando cambie el modelo, y eso depende también de usted si lo iniciamos en el 2022.