El cuestionado círculo de candidatos al Congreso que rodea a Uribe



Colombia está a poco menos de dos meses de las elecciones legislativas, que sin duda serán algo así como la primera vuelta de las presidenciales de mayo. El que salga de allí fortalecido subirá en las encuestas e, igualmente, el partido al que le vaya mal tendrá una caída de su candidato. Esto explica la fuerte campaña electoral que viven las regiones colombianas. Las listas a Senado y Cámara de Representantes se conocieron el pasado 11 de diciembre y lo más impresionante es que no hubo ningún principio ético por parte de los partidos políticos a la hora de conformarlas. Todo tipo de personas se encontraron en ellas.

La Fundación Paz y Reconciliación hizo una revisión inicial y encontró al menos 61 candidatos que tenían fuertes cuestionamientos por tres razones. La primera era por estar envueltos en escándalos de corrupción y malversación de fondos públicos. La segunda, por tener vínculos con organizaciones criminales o al menos haberlos tenido. Por último, y tal vez este el lo que afecta a la mayoría de estos candidatos, por lo que se denomina Gobierno en cuerpo ajeno.

 Lo que esto significa es que muchos excongresistas, exgobernadores y exalcaldes fueron encarcelados por relaciones con grupos criminales, proceso conocido popularmente como parapolítica, también por graves escándalos de corrupción, pero mantuvieron su estructura política. Es decir, a sus alcaldes, gobernadores y líderes de base, no les pasó nada. Por tanto, estos jefes políticos deciden lanzar a sus hijos, esposas, o familiares para que los representen. Generalmente son personas jóvenes sin ningún cuestionamiento directo, pero here