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El asesinato del líder indígena Wilson Bomba y la creciente ola de violencia en norte del Cauca

Por: Katerin Erazo, Periodista


El líder indígena y concejal Wilson Andrés Bomba Piamba, de 31 años, fue asesinado en el municipio de Caldono, Cauca, en las últimas horas. Según información preliminar, hombres armados habrían atacado una comisión de la Guardia Indígena en la que se encontraba Bomba. En este mismo hecho resultó herido el coordinador de la Guardia, César Peña.


Las autoridades ancestrales de Sa’th Thama Kiwe denunciaron que este ataque se dio en el marco de fuertes combates entre la Columna Móvil Dagoberto Ramos y el ELN, que iniciaron el día de ayer a las cuatro de la tarde. En los enfrentamientos, comuneros miembros del proceso organizativo fueron atacados con armas de fuego, quedando atrapados en el fuego cruzado.


En días anteriores Bomba Piamba había solicitado un esquema de seguridad ante la Unidad Nacional de Protección que se encontraba ahora en etapa de análisis y reevaluación, ya que contaba con algunas medidas debido a la grave crisis humanitaria y de violencia que se vive en este territorio. Situación que ya había sido alertada por la Defensoría del Pueblo, que emitió dos Alertas Tempranas, la 040 de 2020 y la 019 de 2022, las cuales señalan que hay un incremento de la violencia debido a la exacerbación del conflicto armado y la disputa territorial que se viene presentando en el departamento del Cauca. Los grupos armados ilegales buscan incrementar los cultivos de uso ilícito y laboratorios, y ejercer el control sobre rutas para la comercialización de drogas (Ver: Control social y centro de entrenamiento para menores: disidencias de FARC tienen en vilo a Toribío)


El asesinato del concejal del municipio de Caldono generó gran indignación en la sociedad colombiana. Voces de rechazo no se han hecho esperar y líderes políticos e indígenas se han pronunciado al respecto. El representante a la Cámara por el departamento del Cauca, Óscar Campo, expresó su solidaridad con la familia del concejal y con el Concejo Municipal de Caldono. Campo manifestó su preocupación por la situación de crisis que atraviesa el país en materia de seguridad e hizo un llamado a cambios en el gobierno del presidente Gustavo Petro para lograr la Paz Total en Colombia.



Por su parte, el exsenador de la República y líder indígena, Feliciano Valencia, también repudió el asesinato de Wilson Andrés Bomba Piamba y expresó su solidaridad con la familia y la comunidad. Valencia destacó la valentía y visión comunitaria del concejal, quien era una autoridad ancestral del resguardo San Lorenzo de Caldono. Además, hizo un llamado a la sociedad para que no permita que la guerra siga arrebatando vidas en Colombia y para que se respeten los derechos de las comunidades indígenas del país.



La senadora Aida Marina Quilcué afirmó a la Fundación Paz & Reconciliación (Pares) que la situación que se vive en el Cauca es una realidad que ha persistido durante mucho tiempo, tanto en el marco del conflicto armado como en la actualidad en el posacuerdo, pues se ha agravado la lucha por el control territorial (Ver: EMC FARC-EP sigue la guerra en el Cauca, a pesar de cese bilateral con el Estado). Quilcué destacó que las comunidades indígenas, campesinas y rurales son las más vulnerables y quienes se encuentran en mayor riesgo en esta situación de inseguridad.

De acuerdo con el enlace de la Fundación Paz & Reconciliación (Pares) para el norte del Cauca, el municipio de Caldono es un área de gran importancia para el ELN, específicamente para la columna Milton Ortiz, y para el Estado Mayor Central (EMC), a través de la columna móvil Dagoberto Ramos. El enlace de Pares explicó que las dinámicas del conflicto armado han impactado fuertemente este municipio debido a dos razones principales: en primer lugar, su ubicación estratégica, que permite acceder al oriente caucano y al norte del departamento; y en segundo lugar, su ubicación en una zona de cordillera.


Las disputas territoriales han dejado a la población civil y a los pueblos étnicos atrapados en medio de los enfrentamientos entre grupos armados. Actualmente, la situación en Caldono es extremadamente difícil, tal como lo explicó la senadora Aida Quilcué.


Se ha observado un fuerte control territorial en el norte del Cauca por parte de estructuras del Estado Mayor Central (EMC), lo que se ha traducido en acciones como extorsiones, amenazas y obligación de participar en reuniones bajo amenaza de multas. Además, estas estructuras ilegales están atentas a los recursos de las familias en los territorios y exigen pagos en función de esto. La Red Internacional de Derechos Humanos (RIDH) ha monitoreado la situación en zonas como Buenos Aires, Santander de Quilichao y Caldono, donde estas prácticas son comunes.


Según el enlace de Pares para el norte del Cauca, en el municipio de Argelia los habitantes también están viviendo una situación difícil, ya que se encuentran confinados desde los primeros días de febrero debido a los enfrentamientos entre grupos armados ilegales como la Segunda Marquetalia y la columna Carlos Patiño del Estado Mayor Central. Como resultado, unos 800 menores de edad no han podido regresar a las aulas ya que no se garantiza la seguridad para hacerlo.


La senadora Aida Quilcué informó a Pares que se han presentado denuncias y propuestas para generar procesos de diálogo en los territorios afectados por el conflicto armado, no solo con los grupos armados, sino también con las comunidades afectadas. Según Quilcué, las autoridades y las comunidades se han estado autoprotegiendo y han creado mecanismos de control social y territorial para garantizar su seguridad.


La senadora envió un mensaje al Gobierno y fue que “los diálogos de paz deben ser en el marco de lo que esta viviendo la gente en los territorios”.


Finalmente, la Línea de Paz, Posconflicto y Derechos Humanos de Pares ha informado que el número de líderes asesinados en lo que va del año 2023 ha llegado a 26 con el reciente asesinato de Bomba Piamba. Además, es importante mencionar que en la región de Caldono existen grupos armados ilegales como el ELN, la Columna Móvil Dagoberto Ramos y el Frente Jaime Martínez del Comando Coordinador de Occidente-Estado Mayor Central, así como otras bandas de carácter local. La situación de violencia en la zona sigue siendo motivo de preocupación tanto para las comunidades indígenas como para la población en general.

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