El “Ñoño” Elías o la perversión de la política



Por fin la Justicia colombiana decidió examinar la conducta de Bernardo ‘Ñoño’ Elías. No lo hizo motu proprio, tuvo que empujarla la Justicia de Estados Unidos con el destape de los sobornos de la multinacional Odebrecht. A la Fundación Paz y Reconciliación, que realizó una minuciosa investigación sobre las elecciones de 2014 y en el libro Los herederos del mal hace una radiografía de la voluminosa contratación de recursos públicos que controlaba el senador y de su extensa red de aliados políticos señalados por corrupción o por nexos con ilegales, no le pararon bolas.

La Fiscalía tiene evidencias de que el Ñoño Elías obtuvo coimas por no menos de 20.000 millones de pesos de la firma Odebrecht. Pero esa cifra puede ser escandalosamente inferior a la tajada que recibió por la asignación a dedo de 90.000 millones de pesos de los cupos indicativos entre 2010 y 2014, y por la contratación múltiple generada en entidades del orden nacional y local o por Gobernaciones y Alcaldías bajo su influencia directa.

En alianza con el senador Musa Besaile llevó a Alejandro Lyons, hoy investigado por delitos que van desde corrupción millonaria hasta el homicidio, a la Gobernación de Córdoba. Las Alcaldías bajo su influencia en este departamento no son menos de 7, empezando por Sahagún, su tierra natal. Buena parte de los 140.143 votos que obtuvo para Senado los alcanzó en esas tierras.

Pero su control se extiende a La Guajira donde encontr