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Denuncian ejecución extrajudicial en Norte de Santander

Por: Sergio Saavedra. Redacción Pares


Este 31 de mayo la Asociación de Autoriades Tradicionales y Cabildos U’wa (ASO’WA) denunció el asesinato —presuntamente una ejecución extrajudicial— de Joel Villamizar, quien ejercía como directivo de ASO’WA y era coordinador de Educación de la nación indígena U’wa. De acuerdo con las comunidades, el asesinato se dio en medio de operaciones que adelantó el Ejército Nacional, en la vereda Río Colorado en Chitagá (Norte de Santander).


‘Joel no hizo parte del ELN’


De acuerdo con ASO’WA, no vamos a permitir que esta situación lamentable sea considerada como un falso positivo del Estado colombiano, ya que el hermano U’wa nunca estuvo vinculado con el ELN. Según la comunidad, a Joel lo querían hacer pasar como integrante del esquema de seguirdad de un cabecilla del ELN.


Luis Kankui, dirigente Indígena Kankuamo y Consejero Mayor de la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC), ha rechazado en redes sociales el asesinato de Joel. “Desde ONIC condenamos el asesinato por parte del Ejército del líder indígena U’wa Joel Villamizar, coordinador de educación de ASO’WA. Responsabilizamos al gobierno de Iván Duque de este crimen y exigimos justicia de los responsables”.


Asimismo, ASO’WA hace un llamado a organismos de Derechos Humanos nacionales e internacionales para que, de manera urgente y sin dilaciones, se esclarezca los hechos expuestos pues consideran una flagrante violación al Derecho Internacional Humanitario.


Ejecuciones extrajudiciales en el departamento


Pares habló con Juan Carlos Quintero —directivo de ASCAMCAT y coordinador del eje de paz, implementación y DD.HH.— quien se refirió a la denuncia que han hecho las comunidades sobre la ola de ejecuciones extrajudiciales que se habrían perpetrado en el departamento de Norte de Santander.


Quintero señaló que se debe hacer llamado al ministerio público y a la comunidad internacional, este es un gobierno que tiene una posición negacionista frente a las vulneraciones de Derechos Humanos. El Gobierno Nacional sigue con una posición arrogante para escuchar a los movimientos sociales.


Joel se convierte en el tercer ejecutado extrajudicialmente por el Ejército Nacional, específicamente de la Segunda División en lo que va corrido del año 2020. Esto deja un escenario de bastante preocupación frente a la actitud del ejército en el departamento de Norte de Santander.


Emértito y Alejandro, otras víctima del Ejército


El pasado 18 de mayo, Pares dio a conocer la denuncia de ASCAMCAT sobre el asesinato Emérito Digno Buendía Martínez— miembro de la Guardia Campesina del Catatumbo de ASCAMCAT— a manos de uniformados del Ejército colombiano, batallón Hermógenes Maza. El hecho ocurrió en el asentamiento campesino ubicado en la vereda Tutumito, zona rural de Cúcuta (Norte de Santander).


Para Quintero, este asesinato sumado a la ejecución extrajudicial —el pasado 26 de marzo— “de nuestro compañero Alejandro Carvajal, en la vereda Guayacanes en zona rural de Sardinata; suceden en medio de la campaña erradicación forzada y violenta adelantada por el gobierno Duque en diferentes puntos del país.”


“Uno se podría atrever, con otros hechos de violencia que han dejado lesionados y capturados, a decir que estos asesinatos son un patrón en el que se deja la sensación de que hay orden de abrir fuego contra las comunidades que se movilizan exigiendo el cumplimiento en la implemetación del Acuerdo de Paz y, fundamentalmente, lo que tiene que ver con la Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito”.


Este sería el resultado de esta avanzada en la que el ministro de Defensa, Carlos Holmes Trujillo señala que la erradicación forzada se mantienen en el marco de la pandemia del Covid-19. Asimismo, con el espaldarazo al arribo de uniformados estadounidenses en el territorio.


‘No son infiltrados, ni son enfrentamientos’


Para Quintero, resulta clave resaltar que estos hechos no son producto de enfrentamientos entre las comunidades y el ejército. “Por ejemplo, el Gobierno Nacional en el Guaviare que a los campesinos los infiltran y los obligan las disidencias de las FARC. En Catatumbo dicen que es el ELN y Los Rastrojos. Un fuerte carácter de estigmatización”.