De Saludcoop a Medimás: eterno detrimento

Por: Carol Sánchez.


Entender cómo la venta de Cafesalud a Medimás llegó al punto de quiebre en el que está hoy no es fácil. En realidad es una historia que empezó hace más de ocho años, cuando las irregularidades de la que era la EPS más grande del país, Saludcoop, llevaron a que el gobierno la interviniera forzosamente. Desde ese momento los malos manejos de los dineros de la Unidad por Capitación (UPC), recursos que entrega el Estado por cada uno de los afiliados a una EPS, han sido la sombra de cada una de las empresas que hereda los afiliados que tenía Saludcoop.

Primero fue Carlos Palacino, expresidente de Saludcoop, que usó los dineros de la UPC para construir canchas de Golf, comprar colegios y suntuosas propiedades que no tenían nada que ver con el servicio de la salud. El desfalco fue de 1.4 billones de pesos, que Palacino y 11 directivos más de la EPS debían pagarle al Estado. Hasta ahora no ha pasado. En septiembre de este año, más de ocho años después de descubrir el desfalco, Palacino fue capturado y enfrentará un juicio por el delito de peculado por apropiación en favor de terceros.

Después, con la intervención de Saludcoop y la transferencia todos sus afiliados, más de 4.6 millones, a Cafesalud, llegó la era de Guillermo Enrique Grosso, no menos ensuciado de corrupción. Este año la Contraloría General de la República confirmó el hallazgo fiscal por más de $80.000 millones contra Grosso, pues, según el ente de control, el exinterventor de Saludcoop destinó recursos de la UPC en gastos administrativos que no tenían que ver con la esencia del servicio de salud.