“De la historia negra, de la historia nuestra”

Por: Guillermo Segovia

Politólogo, abogado y periodista


Uno de los aspectos novedosos de la campaña presidencial en curso es la relevancia adquirida por representantes de la población afrodescendiente, al punto que cinco de las candidaturas en liza han designado como fórmula vicepresidencial a personas pertenecientes a la comunidad negra. Las más destacadas: Francia Márquez Mina con Gustavo Petro por el Pacto Histórico y Luis Gilberto Murillo con Sergio Fajardo por la Alianza Verde Centro Esperanza.


Es el reflejo en la política de una realidad dramática, una presencia social y décadas de luchas inocultables. Al tiempo que los y las afrocolombianos se acercan a la quinta parte del censo nacional, la población del litoral pacífico afronta los mayores índices de pobreza, violencia -el desplazamiento actual en el Chocó por el recrudecimiento de conflictos generados por actores de todos los pelambres- y acechanzas de todo tipo sobre sus territorios, afectados por la deforestación, la minería ilegal, la gran explotación minera y megaproyectos que atentan contra la biodiversidad, una de sus mayores riquezas.


De la lucha por la subsistencia y contra factores que alteran la vida en comunidad surgió en Suárez, departamento del Cauca, el liderazgo de Francia Márquez, quien inició su actividad pública enfrentando la represa de La Salvajina, la minería ilegal y la violación de derechos humanos, mientras pasaba de madre adolescente y empleada del servicio doméstico a estudiante de derecho y adalid de la comunidad afrocolombiana, como habitante de una región que para la economía global de hoy debería ser prioritaria pero limita con la miseria.


Gracias a la magia ancestral y la juntanza de afectos ha logrado sortear amenazas y atentados inminentes contra su vida. Junto con sus comadres de lucha -tras simbólica marcha hacia Bogotá y ocupación del Ministerio del Interior en 2014- logró que la denuncia sobre los efectos ambientales y humanos de una exploración minera adjudicada contra el querer de sus vecinos fuera atendida por la Corte Constitucional, la reversión de licencias de explotación y el reconocimiento de las comunidades de su vecindario. Es integrante de la Comisión Nacional de Paz, coadyuvó al capítulo étnico de los Acuerdos de La Habana y fue animadora de los paros nacionales de 2019 y 2021 en Cauca y el Valle del Cauca


Su conciencia ambientalista y humanista, constancia y brega le fueron reconocidos al otorgarle el Premio Nacional a la Defensa de los Derechos Humanos en Colombia, categoría «Defensora del Año» (2015), el Premio Medioambiental Goldman (2018), conocido como el Nobel Alternativo, el Premio Joan Alsina de Derechos Humanos 2019, Casa América Catalunya y la BBC la incluyó entre las 100 líderes afro del mundo. Con su liderazgo se creó el movimiento “Soy porque somos” y en abril de 2021 la organización política feminista “Estamos listas” la lanzó como candidata a la Presidencia de la República.


El partido Polo Democrático Alternativo, miembro del Pacto Histórico, le dio el aval para que se presentara en la consulta presidencial de la coalición. Los debates en medios le permitieron al país conocer a esta mujer negra de fuerte presencia y con un contundente mensaje que, con palabras labradas en los procesos reivindicativos de las comunidades, describe realidades y proyecta la esperanza de un futuro que compense la deuda histórica de la nación con uno de sus componentes étnicos fundamentales.


Los resultados en las elecciones fueron sorprendentes no solo para su coalición, que se colocó como primera fuerza política nacional y en el Senado y la Cámara de Representantes, sino que, aparte de la prevista victoria de Gustavo Petro como candidato del Pacto Histórico, Francia, con 780 mil votos, fue la tercera votación de todas las consultas. Cifra que le daba un espaldarazo innegable para ser fórmula vicepresidencial, hecho que ella, sin embargo, con consideración y humildad política, dejó a un lado en procura de no afectar acuerdos que ampliaran las posibilidades electorales.


El posible respaldo de la institucionalidad del Partido Liberal al Pacto Histórico -que ya cuenta con un buen número de miembros de ese partido en sus filas- fue aplazado por el director de la colectividad, César Gaviria, para después de las elecciones parlamentarias y de consultas, con el evidente propósito de dejarse guiar por los números. Superado el chasco generado por el catastrófico manejo del escrutinio por la Registraduría -que para el Pacto dejó la satisfacción de recuperar tres curules en el Senado (de 16 a 19)- el jefe liberal determinó seguir midiendo en ronda de conversaciones con los candidatos Gustavo Petro y Federico Gutiérrez, apuesta del uribismo y de la derecha coaligada.


El martes 22 de marzo, ante la indefinición de Gaviria y, como lo habían anunciado, en reunión de las organizaciones integrantes del Pacto Histórico: Colombia Humana - representada por Gustavo Petro- , Maís, Unión Patriótica, Polo Democrático Alternativo y ADA, se ratificó la escogencia de Francia Márquez Mina como candidata a la Vicepresidencia de la República, hecho sin precedentes en la historia de Colombia y de inmediato impacto nacional e internacional. Para ese momento, Sergio Fajardo, por la Alianza Verde Centro Esperanza, ya había dado a conocer que su fórmula vicepresidencial será el exministro de Santos, experto en temas ambientales y también afrodescendiente, Luis Gilberto Murillo.


En la rueda de prensa de presentación de la candidata a la Vicepresidencia del Pacto Histórico, requerida sobre su posición frente al apoyo del liberalismo, Francia Márquez le dio la bienvenida y, para no dejar duda, a sabiendas de la intención de la pregunta -frente a un Petro expectante, pues en cada paso de la campaña hoy se está jugando la posibilidad de ganar-, ella fue leal con lo que había afirmado con anterioridad, César Gaviria como persona introdujo el neoliberalismo y no representa el cambio. En medio de los vítores, una parte de los asistentes quedó pensativa sobre la conveniencia de la afirmación en un momento de acercamientos y definiciones trascendentales. Otros, políticos curtidos, acostumbrados a fingir sorpresa para negociar con ventaja, cuestionaron.


Gaviria, viejo zorro de la política -quien a nombre propio ha reconocido varias veces que la apertura neoliberal fue negativa en distintos aspectos y que el Estado tiene un papel fundamental para superar nuestros atrasos- como dicen algunas señoronas, “se delicó”. Halló en las palabras de Francia el comodín que buscaba. Se declaró ofendido, de manera que pone como condición a su respaldo que le pidan perdón o en ese hecho soportará la disculpa para irse al otro toldo. Manes de la política.

En la primera rueda de prensa de las bancadas de Senado y Cámara del Pacto Histórico, Roy Barreras, quien llevó en sus hombros la campaña al Congreso y es el buen componedor con el liberalismo, sin eludir expresiones de afecto, reconocimiento y admiración por Francia, reivindicó el papel trasformador del “partido rojo” y el hito histórico de haber abolido la esclavitud ratificó su solicitud de respecto a Gaviria a quien reivindicó mentor de la Constitución de 1991 y de la Ley 70 de 1993 de comunidades negras, y pidió retornar al diálogo.


Por el contrario, sin referirse al jefe liberal ni cuestionar acercamientos amplios, Francia Márquez dejó en claro que la suya es la perspectiva de "los nadie”, de los empobrecidos, de los discriminados, de los racializados, de las mujeres. En una visión emancipadora subrayó que a los negros nadie les dio la libertad que fue y seguirá siendo fruto de sus luchas. Contradicciones frente a la historia que de seguro seguirán dándose en las miradas frente al tipo y la amplitud de los cambios que de llegar al gobierno promoverá el Pacto Histórico.


La reacción clasista y supremacista de algunos sectores sociales y sus representaciones políticas frente a la insurgencia del poder de las negritudes es repugnante y sigue el hilo de la tradición. Juan José Nieto, el único presidente negro fue blanqueado en los retratos, aún no hace parte del mosaico presidencial; en Cartagena, celadores negros impiden la entrada de negros a los clubes; un hombre negro, que antes se había reivindicado indígena, intenta una curul afro en contra de lo que la ley determina como derechos de esas poblaciones, y una señora con pretensiones arias se lamenta de las mujeres negras en política porque “se acaban las sirvientas”.


Ante tanta barbaridad, hay que celebrar la visibilización con impacto político de los liderazgos afrodescendientes después de tantos años de lucha y sufrimiento. Que esa presencia altiva, empática, sabia y serena traiga sus adalides del pasado para que la historia sea de todos. “La nieta de Benkos Bioho” -el rebelde cimarón- llama Francia a la electa representante Cha Dorina Henández, del Palenque de San Basilio, primer pueblo libre de América. La realidad política muchas veces impone transacciones, pero como dijo el negro Joe Arroyo, “Oye esa negra se me respeta”.