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Cuando Uribe intentó destruir a Iván Velásquez, el magistrado que lo bajó del trono

Por: Iván Gallo


Fotos tomadas de: Publimetro y El Tiempo



El año 2006 Álvaro Uribe Vélez estaba en el pico de su popularidad. Ese año se convertía en el primer político en la historia del país en ser reelegido por un periodo de cuatro años más por medio del voto popular. El congreso, un año antes, había aprobado de manera inmediata la reelección y fue declarada constitucional en octubre del 2005. Uribe, a través de su partido, Primero Colombia, obtuvo 7.397.835 votos. Ganó de manera aplastante en primera vuelta. El segundo lugar de la votación fue para Carlos Gaviria. Jamás en la historia del país un candidato que representara a la izquierda había obtenido 2.613.157 votos en unas presidenciales. Esto marcaba una tendencia, mientras había una mayoría que creía en Uribe hasta el punto de convertirlo casi en una religión, crecía el número de descontentos que se empezaban a aterrar ante los rumores que salían de su gestión.


Desde las elecciones legislativas del 2002 estaban prendidas las alarmas. En zonas de alta influencia paramilitar habían salido congresistas con votaciones extrañamente altas. Los casos de Eleonora Pineda y Rocío Arias fueron los más representativos. A partir de ese momento los investigadores de la Fundación Arco Iris empiezan a investigar el fenómeno. La Corte Suprema de justicia les pide datos a León Valencia, entonces presidente de la Fundación. La Corte crea una unidad especial para desarrollar la investigación. Era la Comisión de Apoyo Investigativo de la Sala Penal. El hombre a cargo era Iván Velásquez.


Velásquez era un viejo conocido de Uribe. En 1997 fue nombrado director de Fiscalías en Medellín. En esa época Uribe era gobernador de Antioquia. Su modelo de CONVIVIR, las cooperativas de civiles armados que se habían formado con la excusa de defenderse de los ataques de las guerrillas, había sido duramente criticada. Las CONVIVIR se convirtieron en el caldo de cultivo para que los paramilitares se expandieran en Antioquia.


Velásquez tuvo que investigar las masacres de La Granja, Ituango y el Aro. Esta última había sido alertada por el defensor de derechos humanos José María Valle pero nadie de la gobernación quiso escuchar. Velásquez fue el hombre que ordenó el allanamiento del parqueadero Padilla, en Medellín, en donde se descubrió por primera vez los nombres de los comandantes máximos de las AUC: Salvatore Mancuso y Carlos Castaño. Desde esa época Velásquez se convirtió en un vidrio en la media para Uribe.


En la Comisión de Apoyo Velásquez iba a las cárceles del país, a hablar con los paramilitares que recién se habían desmovilizado acogiéndose a la ley de Justicia y Paz implementada por el gobierno Uribe. Lo acompañaba Luz Adriana Camargo quien será en las próximas horas la nueva fiscal de la nación. Fueron recolectando pruebas y nombres. La captura de Don Antonio, mano derecha de Jorge 40 y su computador fue vital para obtener pruebas y además ordenar la detención de Jorge Noguera, director del DAS y uno de los niños consentidos de Álvaro Uribe, además de poder cercar a políticos poderosos de la Costa como los senadores Álvaro García Romero, Eric Morris y Jairo Merlano.


Pero Velásquez y su comisión fue más allá. En febrero del 2007, mientras caminaba por un centro comercial, fue detenido Álvaro Araujo, perteneciente a uno de los clanes más poderosos de la Costa y hermano de la que era canciller de Uribe, María Consuelo Araujo. El chubasco dentro del gobierno de Uribe empezaba a convertirse en tormenta. Cayó la canciller, además las investigaciones se encausaron ya contra el primo del presidente, Mario Uribe y sus nexos con grupos paramilitares.


Uribe, con la sangre en el ojo, empieza a ripostar. Según Verdad Abierta “Ahora se sabe que desde 2006 el DAS, en cabeza de Andrés Peñate, tenía orden de hacer inteligencia sobre la Corte. Pero fue  luego de la renuncia de Araújo que se ordena toda una operación de infiltración a través de una “Mata Hari”, que instala grabadoras en las oficinas y salas de deliberación privada de los magistrados”.


En el 2020 el entonces presidente Iván Duque pidió excusas públicas a Velásquez por estas interceptaciones. La investigación desembocó en la condena de unos cincuenta congresistas. Uribe iría por más. Jorge Orlando Moncada, alias Tasmania, en un momento se ofreció a hablar con Velásquez y ayudarlo en la investigación sobre la parapolítica, en especial sobre Mario Uribe. Pero Tasmania lo piensa mejor. Se reúne en la cárcel de Itagui con el “Tuso” Sierra. Lo convence de que cambie su versión y afirme que Velásquez le habría ofrecido beneficios para enlodar a Uribe. Según Verdad Abierta el Tuso, que buscaba quedar bien con el entonces presidente, le ofreció a Tasmania una casa para su mamá, le darían el beneficio de entrar como paramilitar al proceso de Justicia y Paz.


Vinieron las intimidaciones para Velásquez, incluso una llamada del propio Uribe. Después vendrían otras llamadas advirtiéndole que era mejor no meterse con el primo del presidente, con Mario, que si renunciaba a la Corte el propio Álvaro Uribe le buscaría un cupo como magistrado del Consejo Superior de la Judicatura. Como no consiguen ablandar a Velásquez sobrevino entonces la estrategia de enlodarlo por el lado de Tasmania. Todo el mundo le creyó a Uribe. Se le abrió incluso un proceso disciplinario a Velásquez.


El tiempo estuvo a su favor y pudo comprobar que todo se trató de una infamia. Velásquez estuvo investigando en la corte hasta el 2012. Un año después la ONU, para furia de Uribe, lo nombró Comisionado de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala y comprobó la corrupción del entonces presidente Jimmy Morales. Desde Colombia Uribe y sus seguidores le lanzaban dardos. Regresó al país y el 22 de junio del 2022, dos días después de haber sido elegido en primera ronda como el primer presidente de izquierda de este país, anunció que sería su ministro de defensa.


Su pasado intachable le sigue trayendo problemas por parte de los adeptos al expresidente Uribe. El senador Jota Pe Hernández lo citó este martes 12 de marzo a una moción de censura por los problemas de orden público. Según Hernández, quien hasta hace poco era un reconocido youtuber, y una parte de la oposición, el gobierno está de brazos cruzados con el problema de la delincuencia.


Velásquez fue convocado a la moción de censura por los senadores Ferney Pulido Hernández, Guido Echeverri Piedrahita, Miguel Uribe Turbay, Paloma Susana Valencia Laserna, Andrés Felipe Guerra Hoyos, Honorio Miguel Henríquez Pinedo, David Luna Sánchez, Jairo Alberto Castellanos Serrano, Enrique Cabrales Baquero, Josué Alirio Barrera Rodríguez, Esteban Quintero Cardona, Carlos Manuel Meisel Vergara, Antonio Luis Zabaraín Guevara y Edgar de Jesús Díaz Contreras, todos adeptos a Álvaro Uribe.


Se nota que el expresidente aún tiene la sangre en el ojo.

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