Claves para evitar una nueva guerra en Buenaventura

Por: Dennis Arley Huffington Arroyo. Investigador Oficina Pares Pacífico


Uno de los desafíos del próximo alcalde de Víctor Vidal, en términos de construcción de paz, consiste en evitar una nueva oleada de violencia en los barrios de Buenaventura. De las tres décadas de conflicto armado en el Distrito, se observa que los periodos de “tensa calma” donde decrecen las acciones violentas se deben a la reorganización de los grupos armados, sustancialmente porque es un lapso temporal de reclutamiento, principalmente de jóvenes.


Si bien, en el programa de gobierno presentado durante la campaña existen propuestas en el marco de la seguridad ciudadana tales como promover acciones inmediatas de atención a familias con menores infractores, crear la Subsecretaría de seguridad y prevención del delito con la dirección de un funcionario de alto nivel especialista en seguridad.


Estrategias como la creación y puesta en marcha del Centro de Comando, Control, Cómputo, Comunicaciones y Contacto Ciudadano C5, permitirá la atención y solución integral de las emergencias en la ciudad con 500 cámaras en su primera etapa. Construcción con todos sus requerimientos del Centro de Reclusión del Menor Infractor, están orientadas a combatir el delito no organizado, a disciplinar para reformar delincuentes y vigilar la actividad delictiva no organizada.


Cabe recordar los períodos de reorganización de los grupos armados ilegales, previo a una intensificación del conflicto armado en la ciudad. El primero se remonta a la expulsión del Frente 30 de las FARC-EP por parte del Bloque Calima de las Autodefensas Unidas de Colombia – AUC –, después de cuatro años de enfrentamientos transcurridos entre 2000 y el 2003, que dejó 42.306 víctimas (Red Nacional de Información, 2019). La agrupación paramilitar se dedicó al reclutamiento y consolidación del control territorial en la ciudad.


Un segundo periodo se registró durante los años 2009 y 2010, cuando culminó la guerra entre los capos del Cartel del Norte Del Cauca, protagonizada por las agrupaciones armadas Los Machos y los Rastrojos, a la cual se le sumó el Frente 30 de las FARC-EP, quien pretendía retomar el control de la ciudad ante la desmovilización de las AUC como consecuencia de la Ley de Justicia y Paz. Fue el escenario ideal para que Los Rastrojos irrumpieran en la ciudad, y durante esos dos años reclutaron nuevos integrantes para ejercer su dominio territorial (Centro Nacional de Memoria Histórtica, 2015).


Y un tercer periodo, surgido a partir del año 2016 después de que el conflicto armado en Buenaventura llegara a su máxima expresión con la entrada de las AGC/Clan del Golfo en el 2011 a Buenaventura. Los enfrentamientos con los Rastrojos – La Empresa – dejó en cuatro años más de 85.000 víctimas (Red Nacional de Información, 2019).


La aparente “calma” se ha visto amenazada en dos ocasiones con la incursión de milicias urbanas del ELN y disidencias de las FARC, quienes se establecieron en algunas comunas. Actualmente, estas agrupaciones se encuentran haciendo trabajo de reclutamiento, especialmente de jóvenes, y reorganizando sus estructuras para nuevamente disputarse el control de las economías ilegales y el territorio bonaverense (Defensoría del Pueblo , 2019).

Cabe recordar los períodos de reorganización de los grupos armados ilegales, previo a una intensificación del conflicto armado en la ciudad.

Asimismo, existen conflictos asociados al desarrollo entre la comunidad, el Estado y sector privado. El principal tiene que ver con la expansión portuaria, donde los barrios ubicados en los denominados terrenos ganados al mar de la comuna 5 se encuentran proyectados para la actividad portuaria, lo que significaría la construcción de infraestructura requiriendo el reasentamiento de los habitantes de la zona.


En situación similar se encuentran las personas de los terrenos ganados al mar de las comunas 1, 3, 4 y 5 de la Isla Cascajal, amenazados por megaproyectos como el Malecón Bahía de la Cruz consignado en el Master Plan Buenaventura 2050, documento guía para el desarrollo económico de la ciudad, el cual no contempla las cosmovisiones de los habitantes del distrito, como lo expresó uno de los líderes del comité del Paro Cívico: “el malecón construirá más ciudad y menos ciudadanía” (Lider del Comité del Paro Cívico, 2019).


Atender la juventud de manera integral, una prioridad


Esta es la realidad del Distrito que recibe el alcalde electo, proveniente del movimiento cívico. Vidal, asume la alcaldía en un momento de recrudecimiento del conflicto armado en el país, con las disidencias de las FARC, el ELN y las AGC/Clan del Golfo como principales actores armados ilegales. Todos con presencia armada en Buenaventura, lo que permite intuir posibles nuevos enfrentamientos armados en el casco urbano.


Se debe prevenir el reclutamiento de jóvenes por parte de los grupos armados, para ello, es imperioso una atención focalizada sobre esta población. Actualmente existen la Ley 1622 del 2013 Estatuto de Ciudadanía Juvenil y Ley 1885 del 2018 de atención a la juventud.


Los líderes juveniles denuncian que esta política no se ha implementado, además, que solo existe una oficina articulada llamada Coordinación de Primera Infancia, Infancia, Adolescencia y Juventud, que pertenece a la Secretaría de Convivencia para la Sociedad Civil. Esto impide la realización de una atención focalizada sobre la juventud.


En consecuencia, debe ser una prioridad la creación de una secretaría autónoma de juventud, con presupuesto que permita realizar un trabajo de atención y prevención sobre los jóvenes de manera oportuna. No para reformarlos, sino, evitar su ingreso a los grupos organizados ilegales que tiene presencia en la ciudad.


De manera análoga, se debería constituir la secretaría del posconflicto, articulada a la Consejería presidencial para la estabilización y consolidación – anteriormente Alta Consejería Presidencial para el Posconflicto –, la Consejería para los DDHH, el Alto Comisionado para La Paz y la Consejería Presidencial para la Seguridad Nacional, donde de manera conjunta se construyan las estrategias para la implementación de los Acuerdos de Paz de la Habana e implementación del PDT para Buenaventura.


Finalmente, es menester apostar por la participación ciudadana en la toma de decisiones, en cuanto a desarrollo y ordenamiento territorial se refiere. Hay un Plan de Ordenamiento Territorial recientemente construido, en proceso de revisión a espera de ser aprobado, se deben realizar las modificaciones que la ciudadanía crea necesaria, garantizando una participación amplia y objetiva de todos los sectores políticos y grupos sociales.


La ciudadanía debe sentirse partícipe en la construcción de una nueva ciudad, promesa de Vidal por la cual fue electo. Los jóvenes deben sentirse parte de la ciudad, principalmente sentir que tiene esperanza en ella para no ser tentados a engrosar las filas de los grupos armados con presencia en el Distrito.