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Claves para comprender las negociaciones entre los gobiernos de Estados Unidos y Venezuela

Por: Jorge Forero Coronel

1. Este acercamiento público además de representar un viraje en la política exterior estadounidense hacia Venezuela, está enmarcado en la larga recesión económica global (agravada por los impactos de la pandemia del corona virus), y en las disputas geopolíticas por la hegemonía del sistema-mundo entre los bloques de capital monopólico transnacional concentrados en los EE.UU., China y Rusia.


2. La política exterior estadounidense está determinada por intereses económicos y geopolíticos. Por tanto, su diseño estratégico tiende a ser flexible, con mayor énfasis en momentos de contingencia o de turbulencias sistémicas como el actual.


3. Es evidente que EEUU está moviendo sus tentáculos para buscar una correlación de fuerzas favorable para su posición y para sus intereses, en el marco del escalamiento del conflicto en Ucrania. En tal sentido, y como acción estratégica ante cualquier escenario, resulta previsible que realice maniobras para ampliar el espectro de sus mercados, de sus fuentes de materias primas y de sus áreas de influencia. En primer lugar, ante el riesgo de que el conflicto se acentúe. En segundo lugar, ante la reestructuración del sistema-mundo que implica esta fractura con Rusia (en cuya recomposición de fuerzas probablemente incluya a China), toda una ruptura con el proceso de globalización.


4. El acercamiento a Venezuela responde a que este país caribeño es un eslabón clave para la configuración de las relaciones de fuerza entre EE.UU., y la alianza China-Rusia. Primero porque Caracas ha establecido acuerdos militares con Rusia (y eso es considerado un factor de alto riesgo estratégico para la seguridad estadounidense). Segundo porque Venezuela también puede ser clave para promover un equilibrio en el mercado energético mundial y en el ámbito de las materias primas para los bienes de tecnología de punta.


5. Venezuela mantiene una posición de relevancia en el tiempo histórico actual, porque el control sobre sus reservas energéticas tiene un peso específico en lo político y en lo económico, pero también porque es factible la reproducción ampliada de capital mediante inversiones de corto plazo para la producción de hidrocarburos (en un escenario de caída de la tasa de beneficio y de anemia e inercia en la inversión productiva). Lo que deriva en que la actividad petrolera en Venezuela se perfila como una opción atractiva por sus ventajas comparativas (geográficas y más recientemente - sobre la base de reformas- tributarias).


6. Para Venezuela lo idóneo sería preservar una posición de diplomacia de paz y de no alinearse ante ese conflicto bélico. Sin embargo, su política exterior y su sistema de relaciones está condicionado por la situación económica del país, por lo cual precisa, de la abolición de las sanciones instauradas de manera unilateral por los EE.UU., y también de inversiones de gran escala (dos elementos que pueden ser objeto de cambios sustantivos en un hipotético escenario de reanudación de relaciones entre Washington y Caracas).


7. Otra variable relevante, es, por una parte, la situación del gobierno de los EEUU en el marco de las elecciones legislativas de este año. La administración actual requiere de "victorias" geopolíticas (influir sobre la posición de Venezuela sería usado por Biden para presentarse como un actor capaz de gestionar con éxito momentos críticos); y por otra parte, el gobierno venezolano espera "normalizar" su estatus ante la comunidad internacional (lo que conlleva además facilidades ante el sistema financiero regentado por los EE.UU.), y requiere de condiciones materiales para la reconstrucción del tejido institucional y de la gobernabilidad, así como para aliviar las terribles condiciones económicas que enfrenta la población.


8. Ante tales circunstancias, es probable que independientemente del devenir del conflicto en Eurasia, tanto los EE.UU., como Venezuela avancen en el reestablecimiento de sus relaciones políticas y económicas. Con ello, se alteraría la cartografía de la región.


El primer paso en ese sentido, es la reanudación de los diálogos con la oposición política (aunque el verdadero interlocutor es el gobierno norteamericano), mediante los cuales el gobierno de Venezuela espera el reconocimiento de su legitimidad institucional la abolición de las sanciones y la recuperación de activos de la nación, mientras la administración de Biden aspira reposicionarse sobre Venezuela, sobre el control y usufructo de sus materias primas, sobre su mercado como requisito para potenciar su hegemonía en el continente: bajo la premisa de que lo subyacente en la invasión a Ucrania es la inauguración formal de una nueva época de reparto del mundo en circuitos de capital y áreas de influencia geopolítica.


 

*Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad de la persona que ha sido su autora y no necesariamente representan la posición de la Fundación Paz & Reconciliación al respecto.

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