Cero tolerancia con la ablación

Por: María Victoria Ramírez. Columnista Pares.


Cómo iba a imaginar que era la fiesta de mi Purificación

si era un ritual de regocijo, de danzas y cantos donde

germinaba el pasado.

Tatuaron mi cuerpecito de amarga henna,

invocaron al espíritu, batieron palmas.

El aire me agarraba de la mano.

Celebraban la llegada de una media hechicera.

No podía entender el color de sus ojos centenarios

o si era amiga o enemiga.