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Cauca, la historia de una guerra sin fin

Por: Redacción Pares




A las 6:30 de la mañana de este lunes 20 de mayo se escuchó de nuevo el traqueteo de las balas en Morales, Cauca. Una escena que no se veía desde hace más de dos décadas. Un grupo armado disparaba sobre la estación de policía de este municipio que apenas se despertaba para afrontar una semana más. Lo dramático es que el ataque del Estado Mayor Central ocurrió mientras padres de familia llevaban a sus hijos al colegio, la gente que iba al trabajo o abría sus negocios se encontró con el horror. El Frente Dagoberto Ramos que opera en esta zona, fue la responsable del hostigamiento. Además de atacar a la estación de policía el grupo, disidente de las FARC, hizo explotar un cajero electrónico de la Caja Agraria llevándose 50 millones de pesos de ese lugar.


Este frente pertenece al Bloque Occidental de la estructura armada comandada por Iván Mordisco y que no está dialogando de paz con el gobierno. El pasado 17 de marzo, después del asesinato de tres autoridades indígenas, el gobierno Petro decidió levantar el cese al fuego con el EMC que operan en el occidente del país. Sin embargo las EMC que operan en departamentos como Caquetá, Catatumbo, Arauca y Putumayo.


En Suárez, también se reportaron enfrentamientos este lunes, además de una explosión que se reportó en Jamundí, Valle del Cauca. Pero la situación del Cauca parece empeorar con el paso de los días. El pasado viernes en la carretera que une a los municipios de Miranda y Corinto se presentó una explosión. En este hostigamiento murieron dos personas, un menor de edad y un hombre de 67 años. Desde abril a mayo se han presentado en Miranda, Cauca, tres atentados.


La guerra en el Cauca, según el historiador Medófilo Medina, arrancó en toda su crudeza con la masacre en 1986 de 160 personas pertenecientes al Comando Ricardo Franco Frente-Sur, una fracción disidente de las FARC, ordenada por uno de sus dos líderes, Hernando Pizarro León Gómez, en lo que se conoce como la masacre de Tacueyó. En un ataque de paranoia, Pizarro creyó que sus hombres eran informantes del ejército y los asesinó sin juicio previo. Esto causó su expulsión de esa guerrilla. Varios de esas personas asesinadas pertenecían a pueblos indígenas del Cauca.


El 16 de noviembre de 1991, según el portal Rutas del Conflicto, 12 paramilitares, que contaron con ayuda de la policía, llegaron a la hacienda El Palo, ubicada en el corregimiento de El Nilo, cerca a Santander de Quilichao. Querían desalojar a sangre y fuego a indígenas que habían tomado la hacienda y sus quinientas hectáreas desde 1986. Los paras y los policías llegaron al lugar afirmando que querían dialogar. Lo que hicieron fue asesinar a veintiuno de ellos.


El 11 de abril del 2001, un miércoles de semana santa, el Bloque Calima de las AUC asesinó a 23 personas, entre los que se contaban varios miembros de etnias indígenas. La brutalidad fue explicada por Carlos Castaño, quien habría dado la orden de asesinar a estas personas, supuestamente influencias por el ELN para  “generar impacto y hacerse sentir cuando ingresaran por primera vez a una región”. Las masacres “aleccionadoras” de los paramilitares se completaron con las que ocurrieron en San Pedro, cerca también a Santander de Quilichao

La población civil, como acaba de suceder en Morales, Cauca, es la principal afectada. Siempre lo será en esta guerra cruzada entre guerrilleros y paramilitares, sobre todo a la población indígena. En ese ataque a la estación de policía de Morales resultaron muertos dos agentes. En las últimas horas el incendio se ha intensificado en el Cauca. Ya se presentan hostigamiento en Dagua, según reportaron a Pares “ Desde las montañas hay fuego cruzado que está llegando a la cabecera municipal”. Cauca parece estar condenado a una guerra que completará próximamente 40 años.




Esta es una de las imágenes del horror que se vive este 20 de mayo enValle del Cauca


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