¿Cómo proteger a la sociedad sin volverse contra la misma?

Por: Guillermo Linero Montes. Columnista Pares.

Colombia está malamente en la mira internacional, por cuenta de la incapacidad del gobierno de Duque para garantizar la seguridad de la población civil; es decir, por la falta de una estrategia de defensa efectiva, que dé resultados consecuentes con la dinámica de la realidad criminal.


Pese a ello, si observamos con imparcialidad la realidad política de nuestro hemisferio, y con mayor atención la de aquellos países que nos rodean afectivamente, encontraremos -y así lo afirman politólogos y entendidos en la materia- que la percepción generalizada coincide en que el país, política y económicamente más denigrante, es la República Bolivariana de Venezuela. No en vano cientos de miles de sus ciudadanos están huyendo de allá, y con tanta urgencia que poco o nada les importa si al país que arriban en calidad de refugiados, está igual o peor que el suyo.


Sin embargo, yo me pregunto: ¿acaso en Venezuela matan a un líder social, o a un opositor político cada día?, ¿en Venezuela semanalmente hay una masacre contra personas que de una u otra manera estaban trabajando en un contexto político contrario a los intereses de grupos económicos poderosos o en contravía del mismo gobierno? Creo que, ni siquiera trascendiendo nuestro hemisferio hasta el occidente europeo, encontraremos fácilmente un país con tan elevado índice de atrocidad socio-política como lo tiene el nuestro.


Que asesinen a los líderes sociales y/o activistas políticos, y a quienes han entregado sus armas para apostarle a la paz, de la manera en que lo están haciendo en Colombia –impune, sistemática y fo