¿Cómo mejorar las capacidades de los municipios?

Por: Claudia Carrión y Camilo Andrés Peña, Línea Democracia y Gobernabilidad

Es generalizada la conclusión de las bajas capacidades de los municipios para gestionar adecuadamente las inversiones que tienen a cargo. A continuación, explicaremos algunas de las reformas necesarias para mejorar las capacidades locales, de forma tal que los municipios puedan cumplir adecuadamente con las tareas que se les han asignado.

Antes de empezar, se debe aclarar que las alcaldías en las que estamos pensando en este artículo no son Bogotá, Medellín o Barranquilla, entidades que han podido formar grandes burocracias y que cuentan con grandes capacidades de gestión. En general, tampoco nos estamos refiriendo a ninguna ciudad o ciudad intermedia. El problema de las capacidades municipales tiene que ver principalmente con los municipios categoría 6, es decir, con los 978 municipios (el 88.8% del total) que tienen una población menor a 10.000 habitantes o que tienen un bajo un bajo flujo de recursos propios (un ingreso corriente de libre destinación menor a 15.000 salarios mensuales mínimos legales vigentes).

El contexto de los municipios categoría 6 difiere significativamente del contexto de las grandes ciudades. En particular, las condiciones de seguridad y el acceso a servicios sociales básicos resultan ser más complicados. Por esta razón, los incentivos para que una persona calificada trabaje en estos territorios no pueden ser los mismos que se ofrecen en las ciudades principales: se requieren mejores incentivos para ejercer la función pública, lo que hace más costosas las plantas de personal de los municipios con menor desarrollo institucional.

Ahora bien, la formación de plantas de personal calificadas y suficientes para aquellos municipios enfrentan dos tipos de obstáculos: el primero tiene que ver con el bajo recaudo de ingresos propios; el segundo trata de las restricciones normativas para la formación de plantas de personal en estos municipios. En este documento nos concentraremos en la segunda.

Las restricciones a los gastos de funcionamiento, que están compuestos, entre otras, por los gastos en plantas de pers