Atentas a violencia contra las mujeres en época de aislamiento

Por: Lina Gaitán Mateus. Investigadora Pares.


La advertencia de varias organizaciones de Derechos Humanos y por la defensa de los derechos de las mujeres sobre el posible incremento de violencias sexuales y basadas en género no han sido exageraciones. El triple feminicidio ocurrido este jueves en la costa Caribe y que estremece a todo el país, es una muestra de ello.


Pese a que parecemos habernos habituado a las noticias sobre violencia en un país donde estos hechos son pan de cada día, despertarse con la noticia de un feminicidio no es sencillo; menos aún cuando el agresor no cobró la vida de una mujer, sino la de tres. Loliluz, Ellyn y Edenis murieron por ser mujeres, por la incapacidad de un hombre de aceptar una ruptura amorosa, y por encontrarse en una situación de vulnerabilidad, derivada del aislamiento obligatorio decretado a nivel nacional.


La situación de desventaja en que las puso el aislamiento facilitó que el feminicida las atacara en su propia casa. Fue la misma situación que vivió Carlota Isabel Salinas, lideresa social de la Organización Femenina Popular, asesinada fuera de su vivienda este marte 24 de marzo. Al encontrarnos en nuestras casas, en todo momento, es más sencillo que cercanos y terceros ejerzan violencias contra nosotras porque no tenemos la opción de ir a otros sitios para protegernos.

Pero el problema en sí no es el confinamiento ni las tensiones que vivimos las mujeres hoy en día ante el panorama de contagio del COVID-19. Cifras del Observatorio de Feminicidios en Colombia demuestran que, durante el año 2019, el 36% de los casos de feminicidios sucedieron en las viviendas de las víctimas.


Por su parte, datos del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses e investigaciones de diferentes organizaciones demuestran que el día donde se presenta un mayor número de violencias contra las mujeres es el domingo, porque todos los integrantes del núcleo familiar se encuentran juntos. Estos datos revelan que la coyuntura actual solo exacerba unas condiciones de desigualdad y vulneración que hemos vivido históricamente.


Opciones de atención a la violencia contra las mujeres


El pasado 22 de marzo, la Alcaldesa Mayor de Bogotá, Claudia López, reportó 43 denuncias de violencias contra las mujeres durante el ejercicio de aislamiento, propuesto a manera de simulacro; estas cifras corresponden solamente a Bogotá.


Si bien en las grandes ciudades las autoridades locales han reforzado las líneas de atención mediante la difusión de los órganos de atención con que se cuenta tales como:


Líneas de Orientación Legal y Psicosocial de Atención en las localidades de Bogotá, la Línea de Orientación sobre las Violencias contra las Mujeres 155 a nivel nacional, la Línea de Atención 123 en Medellín, y los números 350 803 2031 y 310 516 2760 en la ciudad de Cali, estas medidas no contemplan la posibilidad de que se presente una saturación de las líneas de atención, tal como ocurrió en países donde se han vivido periodos de cuarentena, como es el caso de China.


Si se tiene en cuenta las desigualdades estructurales que nos caracterizan como sociedad, estas líneas tampoco son una respuesta eficaz para los territorios rurales y los pequeños municipios donde también se presentan estas violencias, porque concentran su accionar en aquellos lugares en que el Estado ha tenido mayor presencia institucional históricamente.


Campañas como la emprendida por la Cruz Roja Colombiana seccional Cundinamarca y Bogotá bajo el slogan “No es normal vivir con miedo” buscan incentivar los procesos de denuncia, pero ¿cómo hacerlo si los canales habilitados para ello no dan a basto?


Una de las alternativas que ha propuesto el Gobierno Nacional a este panorama es garantizar la prestación ininterrumpida de los servicios de las Comisarías de Familia a través del uso de medios virtuales y telefónicos; sin embargo, la responsabilidad de implementar esas otras vías de comunicación es relegada a los mandatarios locales y regionales.


Esta medida resulta contradictoria frente a otras propuestas del Gobierno como el Decreto 444, el cual dispone del Fondo Nacional de Pensiones de las Entidades Territoriales para ofrecer beneficios a entidades bancarias. Sin recursos para afrontar la crisis provocada por el COVID-19, dentro de las que se incluye el aumento de las violencias contra las mujeres ¿qué solución pueden darse desde los territorios?


Ante este panorama la respuesta del ejecutivo y el legislativo nacional solo puede ser producto de un profundo desconocimiento del funcionamiento de los fondos locales y regionales; o de un sincero desinterés por estas problemáticas, en el que se sabe lo que está ocurriendo y las soluciones propuestas son inoperativas.


Además de las posibilidades de acción generadas por los últimos decretos, quienes padecen estas violencias deben enfrentarse con el incumplimiento de las leyes que ya están aprobados. Este es el caso de la Ley 1257 de 2008, que se enfrenta con funcionarios y funcionarios judiciales y con personal médico que revictimiza a las mujeres, enfrentándolas contra un sistema médico y jurídico que invisibiliza las agresiones contra ellas.


Un ejemplo de esto es que mientras el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses reportó 106 feminicidios para el año 2019, el Observatorio registró 571 casos de este delito en el mismo periodo de tiempo. Este panorama puede llegar a limitar el uso de los mecanismos oficiales establecidos para denunciar las violencias contra las mujeres.


Una propuesta de la Red Nacional de Mujeres


Pero ante esta realidad, no han faltado las respuestas de las organizaciones sociales. Según explica Laura Guerrera, integrante de la Red Nacional de Mujeres quien participó en la construcción de la aplicación Ellas, esta herramienta es el resultado de un proyecto de la Red en colaboración con ONU Mujeres cuyo propósito es permitir que las mujeres identifiquemos si estamos siendo víctimas de alguna violencia basada en género o sexual y, de ser así, saber de qué manera podemos responder ante esta situación.


Esta aplicación está disponible para teléfonos celulares Android e IOS. Además de contener definiciones sobre diferentes los tipos de violencias contra las mujeres, para facilitar su identificación, brinda la posibilidad de conocer la ruta de atención y orientación para contrarrestar cada tipo violencia.


Esta ruta indica los pasos a seguir en caso de que las mujeres agredidas deseen activar un proceso jurídico o de atención médica, indicando a qué entidades es posible acudir: Ellas puede acceder a la ubicación actual de las personas que la utilicen y señalar, de acuerdo al lugar que se habite y el tipo de agresión que se esté viviendo, las instituciones a las que se puede solicitar apoyo. Para activar esta función, las mujeres solamente deben activar la geo localización y de inmediato se despliega un directorio de agentes institucionales que incluye a Fiscalías, Comisarias de Familia, Estaciones o Inspecciones de Policía, Juzgados de Familia, y la Red Hospitalaria de Emergencias.


Ellas también cuenta con botones de llamada directa, con los cuales se puede contactar directamente con las líneas de emergencia de la Policía Nacional (123), a la Línea Púrpura en Bogotá, a la Línea de orientación en casos de Violencias contra las Mujeres 155, a la Línea 123 agencia en Medellín, y a la Línea de la Secretaria de la Mujer en Cauca.


Precisamente, uno de los elementos que más llama la atención sobre su funcionamiento es el botón de Pánico, el cual permite avisar a unos contactos de emergencia, previamente seleccionados por quien instala la aplicación, que las mujeres están pasando por situaciones de riesgo o de peligro. Cuando se activa esta función, los contactos de emergencia seleccionados reciben un mensaje con la ubicación directa de la mujer agredida y son redireccionados a un link de la Red Nacional de Mujeres en el que encuentran los pasos a seguir para reaccionar ante estas circunstancias.


Finalmente, Ellas brinda la opción de seguimiento, con la que las mujeres pueden contar a la Red su experiencia con la aplicación para mejorar la herramienta, conocer su utilidad y saber cómo están operando los y las funcionarias involucradas en la ruta de atención y orientación. Ellas cuenta con una página web en la que el banco de respuestas es mucho más amplio, cuyo link se adjunta a continuación: https://ellaslibresdeviolencias.com/


Las redes comunitarias y el cuidado entre nosotras


Beatriz Quintero, directora de la Red Nacional de Mujeres, manifiesta que la aplicación Ellas es una iniciativa que se ha venido trabajando desde el año 2015, como una manera de hacer difusión a la Ley 1257 de 2008 de manera amigable y sencilla, para que a través del conocimiento del ámbito jurídico las mujeres seamos ciudadanas bien informadas y contemos con los medios necesarios para exigirle al Estado que cumpla con lo que está escrito en las leyes.


“Disminuye los riesgos al posibilitar la existencia de formas de contención social para estos peligros y contra los agresores. […] y nos ayuda a que las mujeres no se sientan solas ante estas situaciones de riesgo” dice Beatriz.


Además de permitir dar un mejor uso de las herramientas jurídicas mediante su conocimiento, Ellas también posibilita transformar la cultura de violencia e impunidad de nuestra sociedad al brindarnos herramientas para exigir una adecuada atención por parte de los funcionarios públicos como jueces, fiscales, inspectores o sargentos de Policía, así como también a quienes trabajan en el sector de la salud. Su propósito es disminuir la brecha entre lo que está escrito y la manera en que se cumple, para que los funcionarios actúen eficazmente y de acuerdo con sus obligaciones.


Laura y Beatriz explican que la propuesta del botón de Pánico surge como una alternativa de respuesta paralela a la Línea 155 y a la Línea Púrpura, pues se sabe que la capacidad institucional muchas veces no da abasto para atender los casos que se presentan. Si bien eventualmente las usuarias pueden ser redireccionadas a estas u otras líneas de atención, el Botón da la opción de iniciar un proceso de alerta y denuncia con las autoridades correspondientes pues según comenta Beatriz “la Policía muchas veces no contesta o no es eficaz”.


Actualmente, la Red buscar superar la que consideran que es la mayor barrera de esta herramienta: el que se necesite tener saldo para descargar la aplicación. Desde esta organización se reconoce que los esfuerzos de difusión y las campañas promovidas por los gobiernos locales son una respuesta adecuada, pero no es suficiente.


Redes de afecto en los hogares


El momento de angustia económica y de hacinamiento que se vive en muchos hogares nos exige medidas que no profundice las problemáticas existentes, como la de negar apoyos económicos o alimentarios a los hogares donde se ha denunciado violencia intrafamiliar y violencias contra las mujeres.


Como una alternativa ante las dificultades a las que nos enfrenta el aislamiento obligatorio, Beatriz propone un fortalecimiento de las redes de afecto en los hogares. La disminución del impacto económico puede ser una solución, porque refuerza las redes comunitarias en el hogar.


Pero también es necesario discutir colectivamente la distribución del trabajo cotidiano al interior de las familias y que las labores de cuidado sean repartidas bajo acuerdos colectivos. Esto no solo aliviana las cargas que le son designadas a las mujeres, sino que ayuda a que todos los integrantes del hogar se sientan útiles en el espacio doméstico. Ello permite que se pueda dialogar y discutir ante posibles situaciones de violencia, pero no impide que se denuncie.


Y justamente, porque tanto la Red como la Fundación Paz & Reconciliación consideramos que siempre se debe incentivar la denunciar para exigir que el Estado cumpla con sus responsabilidades y no desobligarlo, anexamos a continuación algunas de las líneas de atención que se han habilitado contra estas violencias:


Línea púrpura: 018000112137, whatsapp 3007551846

Línea Nacional de Orientación sobre Violencias Contra las Mujeres: 155

Sisma Mujer –apara apoyo psicojurídico- : 3158942140

Línea Nacional de la Policía: 123

Medellín: 123

Cali: 350 803 2031 y 310 516 2760

Villavicencio: 316 742 6938

Popayán: 321 496 5015