Atentas a violencia contra las mujeres en época de aislamiento

Por: Lina Gaitán Mateus. Investigadora Pares.


La advertencia de varias organizaciones de Derechos Humanos y por la defensa de los derechos de las mujeres sobre el posible incremento de violencias sexuales y basadas en género no han sido exageraciones. El triple feminicidio ocurrido este jueves en la costa Caribe y que estremece a todo el país, es una muestra de ello.


Pese a que parecemos habernos habituado a las noticias sobre violencia en un país donde estos hechos son pan de cada día, despertarse con la noticia de un feminicidio no es sencillo; menos aún cuando el agresor no cobró la vida de una mujer, sino la de tres. Loliluz, Ellyn y Edenis murieron por ser mujeres, por la incapacidad de un hombre de aceptar una ruptura amorosa, y por encontrarse en una situación de vulnerabilidad, derivada del aislamiento obligatorio decretado a nivel nacional.


La situación de desventaja en que las puso el aislamiento facilitó que el feminicida las atacara en su propia casa. Fue la misma situación que vivió Carlota Isabel Salinas, lideresa social de la Organización Femenina Popular, asesinada fuera de su vivienda este marte 24 de marzo. Al encontrarnos en nuestras casas, en todo momento, es más sencillo que cercanos y terceros ejerzan violencias contra nosotras porque no tenemos la opción de ir a otros sitios para protegernos.

Pero el problema en sí no es el confinamiento ni las tensiones que vivimos las mujeres hoy en día ante el panorama de contagio del COVID-19. Cifras del Observatorio de Feminicidios en Colombia demuestran que, durante el año 2019, el 36% de los casos de feminicidios sucedieron en las viviendas de las víctimas.