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Análisis del último discurso de Petro: ¿continúa la radicalización democrática?

Por: Katerin Erazo, Periodista


Este domingo 25 de junio, se llevó a cabo una retransmisión del discurso del presidente Gustavo Petro desde Francia, en un encuentro con la comunidad colombiana en París. Sin embargo, este hecho generó polémica debido a la calidad de la grabación y al tiempo que estuvo al aire, aun así, también hubo quienes apoyaron su alocución. (Ver: Presidente Petro propone “Plan Marshall" para combatir el cambio climático)


El discurso, que tuvo una duración de aproximadamente 45 minutos, abordó diversos temas, entre ellos el avance de las reformas sociales del Gobierno ante el Congreso y la importancia de reducir la desigualdad social para construir paz y justicia social, también el presidente Petro abordó el tema de la marcha de la oposición que tuvo lugar el pasado martes 20 de junio, a la cual se refirió con críticas, calificándola como una movilización de élites y no de la clase obrera.

Asimismo, el primer mandatario destacó la importancia de mejorar el sistema de salud y pensiones en el país. Hizo énfasis en la necesidad de destinar el dinero público a fortalecer los hospitales y puestos de salud, en lugar de permitir que sea utilizado por personas que “adquieren aviones privados para su beneficio personal”.


Gustavo Petro enfatizó la importancia de llevar la atención médica a regiones desfavorecidas y a los sectores populares, y propuso un pacto social que mejore las condiciones de los trabajadores. Además, anunció su intención de presentar nuevamente ante el Congreso proyectos de ley relacionados con reformas laborales y educativas, así como la reforma agraria.

Según Juan Alejandro Pérez, asistente de investigación de la Línea Democracia y Gobernabilidad de la Fundación Paz & Reconciliación (Pares), se puede analizar el discurso del presidente Gustavo Petro como una expresión más de radicalización democrática. En este sentido, Pérez destacó que Petro negociará sus reformas directamente con los congresistas, en lugar de hacerlo a través de los líderes de los partidos políticos. Si estas reformas no son aprobadas, es muy probable que se llame a la ciudadanía a tomar las calles, buscando así una forma de democracia en acción en los espacios públicos.


Cabe mencionar que, hasta el momento, las propuestas de reforma a la salud y pensional presentadas por el Gobierno han sido aprobadas en su primer debate en el Legislativo. Sin embargo, el trámite de ambos proyectos se retomará después del 20 de julio, al finalizar el primer periodo de la legislatura.


Laura Bonilla, gerente de proyección para América Latina de la Fundación Pares, resaltó varios aspectos del discurso de Petro. En primer lugar, mencionó que la segregación social y la desigualdad en Colombia no son invención del presidente, sino que él está poniendo estos problemas en evidencia. Bonilla hizo referencia específicamente a la reforma laboral como un ejemplo de esta situación, señalando que revela que el 58% de las personas han estado en la informalidad. Según Bonilla, esta reforma pone de manifiesto una fuerte preocupación a favor de las personas en situación de informalidad, lo cual es relevante.


En segundo lugar, Bonilla destacó que el presidente Petro vuelve a los principios fundamentales de la izquierda a nivel mundial. Según ella, esto implica tomar medidas en beneficio de los trabajadores y garantizar un mayor acceso a los derechos en general para una población que ha sido históricamente subrepresentada. Bonilla explicó que es normal que el discurso mencione a trabajadoras domésticas y a empleos que son menos valorados en la sociedad, ya que esto reconoce la voz de aquellos que han sido subrepresentados.


Las declaraciones del presidente Petro generaron opiniones encontradas entre la ciudadanía. Mientras algunos apoyaron sus planteamientos a favor de la equidad social y el fortalecimiento de los servicios públicos, otros lo criticaron por considerar que sus discursos carecen de sustancia y por interrumpir la programación televisiva sin justificación.


Algunas de las criticas fue por Cambio Radical que a través de un trino, afirmó: "Es un refrito de un discurso que dio en Francia y para el que ordenó encadenar a todos los canales del país. De alocución en alocución vamos para “Aló presidente'".


Camila Zuluaga, reconocida periodista, expresó su descontento en redes sociales, afirmando: "A esta hora la presidencia interrumpe nuevamente la programación de televisión nacional para repetir un discurso del presidente Gustavo Petro".


Algunos críticos argumentaron que Gustavo Petro no respeta la libertad de prensa ni la libre elección de la audiencia, y lo acusaron de grosería hacia los colombianos al transmitir un discurso repetitivo y deplorable en horario estelar de un domingo. María Alejandra Villamizar, otra destacada periodista, manifestó: "Si van a convertir todos los discursos que el presidente Gustavo Petro hace en sus viajes en alocuciones, por favor grábenlas y prodúzcanlas mejor".

Por su parte el director de la Fundación Pares, León Valencia, destacó la intervención del mandatario y su fuerte cuestionamiento por el fracaso del trámite de sus reformas en el Congreso.



Según Laura Bonilla, existen críticas comprensibles respecto a la forma directa en la que el presidente abordó la problemática de la segregación social en Colombia. Bonilla mencionó que es comprensible que esto genere cierta preocupación, ya que nunca antes se había tenido un presidente que enfrente de manera tan directa este tema. Sin embargo, también señaló que existe una preocupación confusa, debido a que se critican incoherencias en el gobierno que, en muchos casos, son incoherencias que la sociedad colombiana nunca había rechazado. Un ejemplo que dio Bonilla fue que en gobiernos anteriores, se evitaba hablar del clientelismo, y ahora resulta ser un gran problema construir gobernabilidad a partir de las clientelas. Bonilla enfatizó que no es que esto esté bien, pero actualmente se está enfrentando un espejo que muestra la realidad.


Otro punto mencionado por Laura Bonilla es que los partidos políticos están completamente desorientados, ya que no saben cómo interlocutar con un presidente que, además de gestionar sus propias burocracias, también tienen que aprobar cosas que en muchos casos son ideológicamente opuestas a sus intereses. Según Bonilla, puede funcionar tanto en la negociación política uno a uno como en la representación política en los partidos.

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