Alexander Vega, el registrador caza-peleas

Por: Daniela Garzón (investigadora nacional – Línea de Democracia y Gobernabilidad) y Laura Cano (periodista)


El registrador Alexander Vega levantó la polvareda la semana pasada, cuando en una visita al municipio de Soacha, para inaugurar una nueva registraduría auxiliar, le preguntó desafiantemente al DANE en dónde están cinco millones de colombianos, pues, de acuerdo a sus aseveraciones, solo hay cincuenta millones de personas censadas y 55 millones tienen registro civil. Aunque el registrador reconoció que hace falta una depuración en el censo electoral y que, en efecto, aún hay personas muertas que se encuentran inscritas como votantes; y a pesar de que se organizó una una mesa técnica, coordinada por el DANE y por la Registraduría, para la depuración del Censo Electoral, el debate siguió debido a otras declaraciones que ha realizado el registrador Vega, en las que ha afirmado que los partidos y movimientos políticos que tengan dudas sobre las garantías electorales deberían abstenerse de participar.


Ambos episodios muestran que el registrador aún no ha entendido que su papel, al frente de una entidad de la que dependen la identificación de los colombianos y las colombianas, el desarrollo de garantías electorales y que las personas puedan ejercer su derecho al voto de la forma más igualitaria posible, no es polemizar, y menos con otras instituciones como la autoridad estadística. La Registraduría cumple un papel esencial como árbitro de los procesos democráticos, y cualquier declaración emitida desde esta institución que pueda influir políticamente en las elecciones es inconveniente.