Al borde del abismo: una mirada a las disidencias de las farc

Por Alejandro Restrepo

Coordinador Línea de Investigación Paz, Posconflicto y Derechos Humanos


La detonación de la bomba en el CAI de Arborizadora Alta alertó al país sobre el alcance de las disidencias de las Farc. A pesar de las advertencias realizadas por la Defensoría del Pueblo desde el año 2019, en donde se mostraba el avance de las líneas de Gentil Duarte y la Segunda Marquetalia en las zonas de presencia de las Farc-EP en Cundinamarca, Meta e incluso en la localidad de Sumapaz, en Bogotá, las autoridades insistieron en la inexistencia de estos grupos. Actualmente, las disidencias o grupos armados postfarc crecen de manera acelerada y cierran sus filas alrededor de sus principales líneas. En este artículo presentamos un avance del informe “Plomo es lo que hay” que saldrá a la luz la próxima semana y aborda el “legado” de Duque en términos de violencia y seguridad.

En el informe Grupos Armados Postfarc: una nueva espiral de violencia, Pares describió la forma en la cual las tres líneas de disidencia (Gentil Duarte, Segunda Marquetalia y Dispersos) fortalecían su accionar en distintos territorios del país. Actualmente, los grupos dispersos han desaparecido debido a su integración a alguno de los dos bandos. En el caso del suroccidente, la Segunda Marquetalia, su gran fortín, logró posicionarse como grupo en disputa territorial con el Comando Coordinador de Occidente (Gentil Duarte), generando así un avance significativo para la organización a pesar de los golpes propinados por las confrontaciones con otras estructuras armadas en la frontera de Venezuela con Colombia.

Así las cosas, las disidencias tienen presencia o influencia en 163 municipios de Colombia. La línea de Gentil Duarte, el tercer grupo armado más poderoso del país, tiene presencia en 119 municipios; la Segunda Marquetalia, en 61 y ambas estructuras comparten presencia en 25. El tipo de relacionamiento que han tejido estas estructuras obedece especialmente a dinámicas locales de control territorial y de economías ilegales, es decir, de acuerdo a los intereses del contexto se tejen alianzas, disputas o pactos de no agresión usualmente de carácter transitorio. En algunas regiones, las disputas entre líneas disidentes han configurado graves escenarios de riesgo para la población civil por cuenta de confinamientos, desplazamientos masivos, masacres y homicidios, esto principalmente en el departamento de Arauca, en Apure (Venezuela), en Cauca y en Nariño.

Elaboración: Fundación Paz & Reconciliación/SIPARES. Fuente: Unidad de Víctimas.

Tanto la Segunda Marquetalia como Gentil Duarte han concentrado su accionar en tres grandes frentes: I. Economías Ilegales (Participación en gran parte de las cadenas de producción y distribución, y seguridad para terceros; II. Control Territorial que en muchos casos tiene como consecuencias confrontaciones con otras estructuras armadas y en donde también se relación intereses económicos; III. Ataque a la Institucionalidad del Estado, principalmente fuerza pública y autoridades administrativas. Este último frente de acción se relaciona particularmente con el sentido político-ideológico que ha servido de factor cohesionador para el fortalecimiento de estas estructuras sin olvidar el sentido pragmático de la articulación entre criminales con el propósito de acabar con sus contendientes de nivel local: otros grupos armados estatales y no estatales.

Como se ha dicho, los grupos armados postfarc se han fortalecido de manera vertiginosa definiendo dos líneas principales Gentil Duarte y Segunda Marquetalia. Las dos líneas tienen dentro de sus repertorios de acción el ataque a la institucionalidad del Estado y un factor político-discursivo que ha servido como factor de cohesión en el nivel organizacional, aclarando que también hay dimensiones pragmáticas de estas articulaciones. Actualmente, su presencia y el fortalecimiento paralelo del ELN, mostrado durante el último paro armado, sitúa a Colombia ante una posible reactivación de guerra entre guerrillas y Estado, un nuevo ciclo de violencia o un nuevo conflicto armado. Es así como Duque deja al país, al borde del abismo.