Abusos sexuales, otra herida del conflicto armado

Por: Laura Cano, Periodista Pares.


El pasado 21 de junio se conoció el caso del abuso sexual y secuestro cometido contra una menor de 12 años perteneciente a la comunidad Gito Dokabu– Embera Katio por parte de 7 miembros del Ejército pertenecientes al Batallón Alta Montaña de Génova (Quindío), que prestaban labores de apoyo al Batallón de Artillería San Mateo (Risaralda). El hecho volvió a poner sobre la mesa dos importantes debates; por una parte, la responsabilidad de las Fuerzas Militares con las comunidades que deberían proteger y por esa misma vía los otros hechos de abuso sexual por parte de miembros del Ejército.


Como pasa en la mayoría de los casos en que las mujeres denuncian y hacen público casos de violencias basadas en género, en este caso sexual se comenzaron a conocer más hechos. El 29 de junio el subdirector de la Fundación Paz y Reconciliación, Ariel Ávila, hizo pública una investigación en la que se informó que en septiembre de 2019 en Guaviare una niña indígena de 15 años y perteneciente a la comunidad indígena Nukak Makú, habría sido secuestrada y abusada sexualmente por un grupo de militares del Batallón Joaquín París.


Este podría ser considerado un caso de esclavitud sexual. Hemos podido documentar este caso, pero pudimos conocer que al menos habría otras cuatro niñas que también sufrieron ese crimen. Es aterrador el caso, pero tambié