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A pesar de las amenazas la directora de La Modelo está sin protección

Por: Redacción Pares



Hace unas semanas el país vivió un fuerte shock. El coronel retirado Elmer Fernández era asesinado al norte de Bogotá. Llevaba un puñado de meses al frente de la cárcel La Modelo. Las imágenes de su carro atravesado en la vía después de ser abaleado estremecieron. Se notaba a leguas su desprotección. Tan sólo siete días atrás, desde esta página, se había alertado sobre las amenazas que caían sobre Fernández. Las ordenes que había dado sobre traslado de presos, requisas a celdas, inspecciones, desataron la furia contra él. Un hombre llamado Pedro Pluma firmaba los panfletos amenazantes. Se especuló sobre el grupo al cual pertenecía el hombre. Se llegó a sospechar que, incluso, pertenecía a La Inmaculada, el grupo delincuencial que controla Tuluá y cuyos varios miembros están dispersos en diversas cárceles del país, pero esto no llegó a confirmarse completamente. Funcionarios del INPEC se quejaron sobre la falta de compromiso de la seguridad del entonces director de La Modelo y de ellos mismos por parte del ministro Néstor Osuna.


Después del asesinato de Fernández tomar la dirección de La Modelo era agarrar una papa caliente. Solo la mayor Nancy del Socorro Pérez se atrevió a hacerlo. Este miércoles 5 de junio aparecieron unos panfletos en donde  a la mayor la amenazan. Le dan 72 horas para trasladar de celda a dos condenados. Si no hace tendría el mismo destino que su antecesor. Aún se especula sobre el autor de estas amenazas, el nombre que se está barajando es el de John Keneber Cardes alias el Cebollero.


En un trino la representante a la cámara Jennifer Pedraza afirmó que la directora se encuentra completamente desprotegida “En reunión con Guardias del @INPEC_Colombia. Nos cuentan que la directora de La Modelo, Nancy Pérez, que acaba de ser amenazada de muerte no tiene esquema de protección decente ni carro blindado”.


Horas después de que se hiciera la denuncia, fue detenido por parte de la policía al hombre que en las inmediaciones de La Modelo estaba dejando los panfletos. En ellos se exigía el traslado al temido patio 4A de esa cárcel a alias “Victoria” y alias “Tolima”. En ese patio es donde ocurren los mayores casos de extorsión, delito por el que están azotando a comerciantes y ciudadanos. “Si en 72 horas estas personas están, no creo que usted y sus guardianes quieran que les pase lo que le pasó al director (Élmer Fernández) por no sacar a estas dos personas”.


El hombre al que se capturó por distribuir estos panfletos era un habitante de calle que afirmó haber recibido 10 mil pesos. El contacto de los presos más peligrosos con personas que les hacen “las vueltas” desde afuera es cada vez más evidente. En un artículo titulado De los peloteros al multicrimen, se cuenta como bandas locales se dedican a enviarle a través de pelotas hechas con conchas de naranja drogas, celulares y armas. Como estos actos ocurren fuera de los muros de las cárceles las autoridades del INPEC no pueden hacer nada.


Por ahora se hace un llamado para presionar que desde el ministerio y la UNP se tomen medidas urgentes para que no se vuelva a repetir el horror que se vivió en mayo cuando a pesar de que se denunció las amenazas, Elmer Fernández fue ultimado a tiros mientras se dirigía a su casa. La crisis carcelaria, lejos de apagarse, parece que se convirtió en un incendio indetenible.

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