Todos hablan de la implacable capacidad que tiene un político como Roy Barreras de transformarse en quien quiera, incluso lo acusan, justa o injustamente, de ser el epítome del camaleón político. Sin embargo, hay alguien que podría ganarle. Se trata de un candidato que se ha vendido como el de la “extrema coherencia”: Abelardo de la Espriella. Es precisamente coherencia lo que la ha hecho falta a su campaña. Lo primero que hay que decir es que hace unos años se burlaba de las personas que creyeran en Dios, hoy habla de convertir a Colombia en una “Patria milagro”. Luego se refirió en términos despectivos a la changua, a la que se refirió como “un potaje carcelario”; incluso, Abelardo cambió su postura con el proceso de paz del gobierno Santos con las FARC, a quien en un principio defendió y después simplemente se declaró su peor enemigo.
Pero lo que más aterra son sus declaraciones sobre grupos armados, en especial sobre los paramilitares a quienes defendió en estrados y también en entrevistas públicas. El 28 de septiembre de 2008, le dio esta entrevista a Gustavo Gómez Córdoba, quien trabajaba en Semana, y dijo: “Mancuso dio una lucha que hemos debido dar todos los cordobeses”.
En la entrevista realizada para tan importante medio, el abogado no tiene empacho en referirse en estos términos a esta fuerza que ha sido considerada por Estados Unidos como narcoterrorista:
Gustavo Gómez: ¿Ha recibido dineros de Ernesto Báez, Salvatore Mancuso o Jorge 40?
A. de la E.: Jamás. Y me someto a polígrafo si usted quiere, Gustavo.
G.G.: ¿Es amigo de ellos?
A. de la E.: A Ernesto Báez, a quien considero el romántico de las autodefensas, y a Jorge 40 los conocí en las mesas de negociación y entablamos una muy buena amistad. Mancuso es mi paisano y se echó a espaldas una lucha que debimos haber dado todos los cordobeses. En el lugar de él, yo habría hecho lo mismo: me han querido señalar como ‘paraco’, pero, como dice Uribe, si me hubieran querido matar y extorsionar, habría sido ‘paraco’ de verdad, con uniforme y con fusil.
En su momento, Abelardo fue un indiscutido defensor de paramilitares y, después, el tiempo fue curando esa imagen hasta el punto de que hoy funge como un “defensor de la patria”, quien estaría a punto de ser presidente de Colombia según las últimas encuestas. ¿Qué tendrá que decir ante su pasado?



