Los candidatos en Bogotá y el posconflicto

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Nota tomada de El Espectador.com

El posconflicto le debe importar, y mucho, a Bogotá. La ciudad no sólo ha sido receptora tradicional de víctimas (unas 620.000), sino que es muy probable que, tras la eventual firma de la paz con las Farc, reciba cerca de 4.000 desmovilizados. Tan sólo el año pasado las autoridades atendieron a cerca de 3.000 hombres y mujeres excombatientes de grupos armados ilegales. ¿Qué puede hacer el próximo alcalde en este sentido?

El programa La Controversia (que transmite Canal Capital) y El Espectadorconvocaron anoche a los candidatos a la Alcaldía para que presentaran sus propuestas sobre posconflicto. León Valencia, director de ese espacio televisivo y de la Fundación Paz y Reconciliación, considera que el tema es de vital importancia no sólo por ser receptora de víctimas del desplazamiento y de desmovilizados, sino porque “se tiene que tener en cuenta que en Bogotá, como en otras ciudades, hubo presencia de guerrillas, bacrim y paramilitares, y eso generó consecuencias que deben afrontarse, por ejemplo, con procesos de cultura de paz y de oferta de alternativas a los jóvenes para que no se enrolen en grupos armados”.

Cree, además, que la Alcaldía debe asumir la construcción de una cultura de tolerancia y de paz de cara a la participación política de los excombatientes. “Bogotá es emblemática en eso, porque un señor reinsertado llegó a ser alcalde”, apunta.

Entonces, ¿cuál debe ser el papel de Bogotá ante la eventual firma de la paz? ¿Qué temas son claves para la persona que llegue a la Alcaldía durante los próximos cuatro años? Para Daniel Mejía, director del Centro de Estudios sobre Seguridad y Drogas (Cesed), de la Universidad de los Andes, una de las prioridades deben ser los desmovilizados, el cómo se va a absorber a quienes se reincorporen en la vida civil, en aspectos como los mercados laborales, por ejemplo.

Mejía considera que otro punto vital es la seguridad ciudadana, debido a que en muchos casos de firma de acuerdos de paz tiende a aumentar la inseguridad en las ciudades, así que prepararse para una posible ola de crimen violento se convierte en un reto. En cambio, no cree que las ciudades tengan que hacer una política pública para el posconflicto, pues asignar inversión para este tema es una tarea que estará más en manos del Gobierno Nacional.

A diferencia de Mejía, María Victoria Llorente, directora de la Fundación Ideas Para la Paz, no considera que el tema de la población desmovilizada requiera una apuesta de la ciudad. Por el contrario, dice, el énfasis debería estar en el cambio cultural que deben tener los ciudadanos ante un escenario de paz. “En la encuesta que hicimos hace poco, sobre perdón y venganza, analizamos cinco ciudades y Bogotá fue la que más tendencia mostró hacia la venganza. Así que uno dice que allí hay un tema donde hay que trabajar”, agrega Llorente.

La directora de la FIP advierte que Bogotá tiene experiencia que vale la pena recuperar, como en el tema de la memoria y la verdad. Adicionalmente, asegura que en la próxima administración se debe pensar cuál va a ser el papel frente al futuro de las zonas de periferia que más han estado conectadas con la ciudad, como los Llanos o Soacha, municipio al que llegan cientos de desplazados cada año en busca de oportunidades laborales en el límite con la capital. Finalmente, resalta que otro aspecto crucial es una política concreta para las víctimas, y asegura que la administración de la Bogotá Humana no ha sido ciega ante este punto, pero hay que revisar lo que ha hecho y qué más se necesita.

Las propuestas

Al debate asistieron cinco de los siete candidatos en contienda, y declinaron Clara López (Polo, UP, MAIS y Progresistas) y Enrique Peñalosa (firmas, Cambio Radical y Partido Conservador). La candidata de izquierda no asistió por cuestiones de agenda; el exalcalde anunció desde el domingo que no iría por considerar que Canal Capital “ha sido manipulado por el alcalde Petro” y había faltado a la verdad al hablar sobre él. Los organizadores le reiteraron la invitación, pero finalmente estuvo ausente.

Rafael Pardo (Liberal, la U y MIRA) propone en su plan de gobierno una estrategia para la atención integral a las víctimas del conflicto que están en Bogotá, para lo que considera que, de antemano, se debe contar con un registro de ellas (quiénes son y dónde están). En concreto, cree que de la mano de la Nación se debe redefinir el modelo de atención, de tal forma que se mejore su acceso a justicia, salud y alimentación. En empleo, la propuesta es fortalecer la oferta de trabajos temporales y la formación para el trabajo. Y en educación, que los colegios integren en sus programas de formación ciudadana un enfoque de paz.

Daniel Raisbeck, del movimiento Libertario, aclara de entrada que, para él, “el posconflicto es mentira porque la violencia en Colombia continuará gracias a que se mantiene el narcotráfico”. Es consciente, sin embargo, de que Bogotá seguirá siendo receptora de víctimas del desplazamiento. Por eso propone “crear incentivos, por ejemplo tributarios, para que puedan operar sin mayores trabas las organizaciones civiles, sin ánimo de lucro, que lleven a cabo actividades filantrópicas para involucrar a los desplazados al mercado laboral”. Como alcalde trabajaría con esas instituciones, pero no haría grandes esfuerzos para que el Distrito asuma esa labor.

Álex Vernot, del movimiento Pueblo, Tierra y Futuro, se centra en la atención a los excombatientes: las limitaciones para atenderlos no serán sólo presupuestales, sino porque la extracción campesina de los militantes de las Farc, por ejemplo, hace que su acoplamiento a la ciudad sea muy difícil. “Salvo las personas que son de Bogotá, deberíamos tratar de que la gente regrese a su terruño. A quienes sí sean de acá podrían brindárseles oportunidades en labores medioambientales, como la protección de páramos y ríos”.

Francisco Santos, del Centro Democrático, asegura en su programa de gobierno que los ejes en el tema de víctimas del conflicto serán la atención psicosocial del sistema de salud a las víctimas de la violencia; la promoción para que el dinero de reparación que se entregue a las víctimas sea invertido en educación y vivienda; y un programa de retorno y reubicación al campo, con incentivos en seguridad alimentaria y financiación de vivienda por parte del Distrito.

Además, destaca que avanzaría en programas de mejoramiento de infraestructura, vivienda, apoyo a generación de empleos y proyectos productivos, reconciliación e integración social y comunitaria a través de la música, el arte en las localidades de Bosa, Suba, Ciudad Bolívar, Kennedy, San Cristóbal y parte alta de Usaquén, donde está la mayoría de víctimas de la violencia y los desmovilizados. Santos apoya el proyecto de la actual administración llamado Eje de Memoria, en la calle 26, para usar el arte en la construcción de la memoria histórica.

El candidato del Movimiento Libres, Ricardo Arias, dice que su propuesta de gobierno se centra en acciones de paz, reconciliación y de restauración de la mano con el Gobierno Nacional para garantizar la restitución. Afirma que promoverá la vinculación de los gremios, las organizaciones internacionales, las iglesias y las organizaciones de la sociedad civil. Además, comenta que fomentaría un plan de formación para quienes se desmovilicen con el objetivo de perfeccionar sus capacidades y habilidades, de manera que se integren a la sociedad logrando ser proactivos, trabajadores, honestos y perseverantes. En cuanto a las víctimas, sugiere capacitación en habilidades y competencias, para el retorno a sus lugares de origen.

Peñalosa encabeza encuesta

A menos de 20 días de las elecciones para elegir al próximo alcalde de Bogotá, la carrera no pinta tan apretada como hace dos meses, según la reciente encuesta de la firma Gallup, realizada para Caracol Televisión y Blu Radio. Enrique Peñalosa, el exalcalde y candidato del Equipo por Bogotá, creció 10 puntos respecto a los resultados que tuvo este mismo sondeo en agosto pasado y aparece con la mayor intención de voto, con un 32,4%. Este repunte se da luego del apoyo que dieron a su campaña Cambio Radical y Marta Lucía Ramírez.

Mientras tanto, Rafael Pardo (Partido Liberal, la U y MIRA), Clara López (Polo Democrático) y Francisco Santos (Centro Democrático) aparecen en segundo, tercer y cuarto lugares de preferencia, respectivamente, y bajaron algunos puntos frente a los resultados de agosto.

Álex Vernot (Movimiento Pueblo, Tierra y Futuro) no marcó intención de voto en la encuesta y Ricardo Arias (Movimiento Libres) y Daniel Raisbeck (Movimiento Libertario), aunque subieron frente a los resultados anteriores de las encuestas de Gallup realizadas en agosto y mayo, no llegan al 2% de intención de voto.

La encuesta entrevistó cara a cara a 600 personas en la capital y tiene un margen de error del 5%. La información fue recolectada entre el 28 de septiembre y el 3 de octubre de este año.

Por otra parte, la encuesta también preguntó a los ciudadanos si creen que las cosas en la capital están mejorando o empeorando, y la cifra de los que consideran que van empeorando bajó del 79,5% de mayo pasado al 63,4% obtenido en este reciente sondeo. Adicionalmente, un 60,9% desaprueba la forma como Gustavo Petro se está desempeñando en su labor como alcalde, mientras que en mayo el resultado fue un 72% para esta pregunta.