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Crimen organizado, una serpiente de mil cabezas

Carol Torres Bandas Criminales, Grupos Armados Ilegales, Seguridad Urbana y Crimen Organizado

La “Hidra de Lerna”, es un personaje de la mitología griega con forma de serpiente cuyo número de cabezas va desde tres hasta mil, la hidra poseía la capacitad de regenerar dos cabezas por cada una que perdía o le era amputada.

Tomando como referencia este personaje,  se podría hacer una analogía con el funcionamiento de la estructura de las bandas criminales que operan en nuestro país, porque  aunque se ha trabajado desde los organismos de seguridad y defensa por acabarlas, este esfuerzo no arroja los resultados esperados, debido a que estas funcionan con estructura piramidal, donde sí se captura o se da de baja a la cabeza, inmediatamente es reemplazado por otro personaje.

Cabe recordar que al iniciarse el primer Gobierno Santos se dijo que las BACRIM eran la principal o una de las principales amenazas a las cuales debía enfrentar la política de seguridad del Estado, pero pareciera que la prioridad se ha centrado –copiando lo sucedido en la lucha contra la guerrilla- en los llamados ‘objetivos de alto valor estratégico’, es decir los jefes de estos grupos delincuenciales y todo indica que esto es insuficiente, porque la capacidad  de remplazarse por otro lo ha evidencia.

En 2007, cuando el general Oscar Naranjo era el Director Nacional de la policía, diseño una estrategia para combatir a las bandas criminales,  basada en la captura o baja de cabecillas de estos grupos, lo que causó un impacto positivo en la opinión publica gracias al arresto  de más de un centenar de jefes de estas bandas.

Lo anterior  genero un “Clima de confianza” porque se pensó que la fuerza pública estaba ganándole la batalla al crimen organizado, lo cual no era del todo cierto, ya que estas bandas en su genesis tienen la capacidad de reemplazar con cierta facilidad a los miembros que sean capturados o dados de baja, lo que permite su continuidad.

Para ello han cambiado sus modalidades organizativas, funcionando en red  -No con estructuras verticales como lo hacían cuando operaban como grupos paramilitares- concentrando su accionar en el funcionamiento de las economías ilícitas que controlan, solo en algunas o contadas ocasiones, apelan a un discurso antisubversivo como lo hacían en su fase anterior y en algunas zonas del país, existen alianzas con las guerrillas de las FARC y el ELN, todo con el propósito de mantener su “negocio” a flote. Es por ello que sus máximos jefes,  no necesariamente deben tener legitimidad ideológica para asumir el mando,  sino una capacidad logística para mantener sus actividades criminales.

El alcance de las estrategias para buscar el desmonte de estos grupos ha sido  muy limitado, porque se ha intentado asignarles un rol exclusivo de narcotraficantes y no se dimensiona la diversidad de los negocios que controlan y de la fila de personajes que se encuentran detrás de cada uno de los líderes de estas bandas listos para asumir el rol,  ya sea cuando alguno sea capturado o dado de baja y mucho más,  para disputar el vacío de poder de forma violenta.

Un ejemplo de la “Hidra de Lerna Colombiana” es la captura de alias “Porrón”, líder de un reducto de la banda Los “Rastrojos” en el centro del Valle del Cauca.

La captura de este cabecilla causo un gran impacto mediático.  El comandante de la Policía Nacional, General Rodolfo Palomino, dijo que “este es un golpe contundente a la criminalidad, porque no solo alivia a una parte del Valle del Cauca, sino a todo el país”, pero ¿Realmente es un golpe contundente a esta banda?, si se analiza la red de sucesión que se ha tejido alrededor de la banda de la que “Porrón” era uno de sus líderes, la respuesta a la pregunta dista mucho de ser positiva.

Lo primero que hay que mencionar es que el grupo ilegal “Los Rastrojos” no es ni nuevo,  ni emergente. Los Rastrojos existen desde hace más de quince años. Hacia el año 2000 el entonces narcotraficante del cartel del Norte del Valle Wilber Varela, alias “Jabón”, entró en una fuerte disputa con uno de sus antiguos socios Diego León Montoya, alias “Don Diego” por el control del Cañón de las Garrapatas y la zona de influencia del Norte del Valle del Cauca.

Para enfrentar la guerra alias “Jabón” le encomendó a uno de sus hombres de confianza Diego Pérez Henao, alias “Diego Rastrojo” que conformará un ejército armado para este fin, allí nacen “Los Rastrojos”. Los hermanos Javier Antonio y Luis Enrique Calle Serna conocidos como “Los Comba”, eran hombres de confianza de Varela, pero en 2008 Javier Antonio encarga el asesinato de “Jabón” y asume la jefatura de ‘Los Rastrojos”, de allí nace el clan de “Los Comba”.

Al interior de “Los Rastrojos” en Tuluá, Valle del Cauca,  estaba Jhon Estiven Idrobo Pérez, alias “Jerry”. Cuando “Los Comba” se entregaron a las autoridades, dejaron a Jerry y a su grupo de hombres como una rueda suelta que queda con armas, motos y carros. Es allí cuando surge una nueva banda con “Jerry” como cabecilla, esta se da a conocer como “La Inmaculada”, toman este nombre debido a que La Inmaculada es la olla de vicio más grande de Tuluá. Esta banda criminal  se dedica a la extorsión de empresarios de Tuluá, del Valle del Cauca y controla el microtráfico de la zona.

“Jerry” es capturado por la policía en 2012 y dos de sus hombres de confianza se disputan violentamente el mando de la banda, ellos son Oscar Darío Restrepo alias “porrón” y Nelson Mauricio Taborda alias “Picante”. Picante cae preso en septiembre de 2013,  gracias a información suministrada por su rival. De esta manera “Porrón” hereda a un ejército de más de cincuenta jóvenes que hacían parte de la banda “La Inmaculada” y una ola de extorsiones y amenazas cae sobre Tuluá.

“Porrón” se hace público en el escenario nacional,  cuando en diciembre de 2014 trata de extorsionar al ex futbolista Faustino Asprilla y los medios de comunicación reproducen la noticia. El pasado 7 de febrero en el municipio de Jamundí, Valle del Cauca, la policía lo captura.

Según información recolectada por el equipo de investigación de la Fundación Paz y Reconciliación, Cristian Suarez alias “Juaco” – ex patrullero de la policía nacional- e hijo de alias “El Puma”  – criminal de vieja data en Tuluá- seria quien asumiría el mando de la banda que deja “Porrón”.

De lo anterior se puede concluir que la estrategia de la Fuerza Pública de lograr la captura o baja de objetivos de “alto valor” debe modificarse, ya que estas estructuras poseen una gran fluidez para adaptarse, aprovechar oportunidades y enfrentar amenazas en distintos contextos, lo cual  dificulta el establecimiento de definiciones operacionales para el conteo de sus integrantes.

Los obstáculos de orden metodológico se multiplican en momentos de transición como la actual situación en Tuluá. Las Bacrim como cualquier otra estructura delincuencial tienen una composición heterogénea que muta de acuerdo con las exigencias de los entornos en los cuales operan; por ello cortar una de las cabezas de la serpiente dará como resultado su duplicación.

Así que como lo narra los escritos de mitología griega para asesinar a la Hidra de Lerna, Heracles tuvo que cortar y quemar el cuello de la serpiente para que no renacieran más cabezas. En  el caso de las Bacrim se deberían crear nuevas estrategias para combatir las economías ilegales directamente  más allá de la  captura de  quienes las integran.