¿El 2015 será el año de la paz con el ELN?

Paola Nuñez Conflicto, paz y posconflicto, ELN

La situación actual en las negociaciones entre el gobierno de Juan Manuel Santos con la guerrilla de las FARC; en donde existen avances significativos en  la agenda de diálogos;  la declaratoria de cese al fuego unilateral por parte de las FARC y la concentración de su dirigencia en La Habana,  permiten vislumbrar un escenario positivo para la consolidación de los acuerdos.

El ELN en sus últimos comunicados,  demuestra  que tienen la certeza de que la solución política es el mecanismo por el que ha optado el grupo insurgente para superar 50 años de confrontación armada.

La negociación con las guerrillas garantizaría un proceso integral con el propósito de prevenir la disputa en los territorios que antes se encontraban bajo su dominio, asunto que debe estar acompañado por un proceso de sometimiento a la justicia por parte de las BACRIM.

Sin embargo, el hecho de que exista certeza en el ELN,  sobre la salida negociada al conflicto,  no debe entenderse como unanimidad frente a un eventual proceso de paz.

El modelo federal de dirección así como el desarrollo desigual de sus estructuras a nivel regional, llevará  a que se promuevan discusiones al interior de este grupo, que serán tramitadas en el Comando Central. La llegada de alias Pablito a este escenario podría generar celeridad y solidez  en  la toma de decisiones en relación al proceso de paz.

A la hora de analizar un escenario de negociación con el ELN, se debe tener en cuenta su surgimiento  y  desarrollo.  Es importante saber que el ELN es una organización política en armas, a diferencia de las FARC,  que es una organización militar con un proyecto político.

Por lo anterior no es posible equiparar el accionar del ELN con el de las  FARC, sin antes tener en cuenta la preponderancia que le da este grupo armado al trabajo de masas y a la conformación de redes de apoyo.  Si no se considera este hecho en el momento de analizar las actuaciones de la organización subversiva, se pueden generar errores en el momento de interpretarle.

Al interior del  ELN se  percibe, que desde el gobierno nacional y la opinión pública se les  ha dado “un tratamiento de segunda” en comparación con las FARC, tanto en la formulación de las políticas de seguridad del Estado, como en las negociaciones de paz.

El establecimiento de una mesa de negociaciones con el ELN tendrá que garantizar por parte del Gobierno una interlocución en la que esta insurgencia no se  sienta tratada como un actor de segunda, para lo cual se debe partir del hecho de que el ELN llega a la mesa de negociación con capacidad táctica, sin estar derrotado, con presencia en al menos 89 municipios y siete regiones del país. Este trato en la interlocución generará confianza, además de garantizar a los colombianos un proceso integral con las guerrillas.

Consideraciones del pasado

A diferencia de los procesos de paz anteriores, este proceso de negociaciones con las guerrillas de las FARC y del ELN, tendrá una tercera fase, la implementación de los acuerdos en los territorios.

En el pasado los procesos se han dedicado más a discutir cambios estructurales en abstracto que en concretar el fin del conflicto armado, en este sentido, este proceso ya tiene un saldo positivo al proyectar la implementación de los acuerdos en los territorios donde se desarrolla el conflicto, donde  se deberá avanzar en el postconflicto  en la construcción de consensos entre los pobladores, las autoridades locales, los excombatientes y los sectores productivos que garanticen los cambios que se requieren para prevenir que el conflicto se recicle.

En cuanto a la agenda de la negociación, es de esperarse que un punto central e inamovible para el ELN sea la participación social ,que buscará desarrollar a través de la convocatoria y realización de una convención nacional,  que según el  Acuerdo de Puerta del Cielo se describe como: “Un proceso con varios espacios de diálogo, con capacidad propositiva por parte de los representantes del Estado, la sociedad y la guerrilla que en él participen.(…) y tiene como propósitos  …  elaborar las bases de un acuerdo político de reformas y transformaciones sociales con miras a la democratización del Estado y la sociedad.  Su desarrollo se hará a través de los mecanismos que sean indispensables de orden administrativo o legislativo e inclusive a través de la organización de una Asamblea Nacional Constituyente”. Sera importante que rápidamente se llegue a un acuerdo sobre los que significa para cada una de las partes lo que tiene que ver con   la participación social.

Temas  que han sido del interés del grupo insurgente como el minero energético y el de educación, podrían ser abordados en la Convención Nacional o en el espacio deliberativo que se acuerde con el gobierno,  y no en la mesa de negociación, ya que el ELN  consideraría que son del resorte de las comunidades.