Las Farc, de la guerra a la política

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Luego de un arduo y largo conflicto entre conservadores y liberales, recrudecido por el asesinato de Jorge Eliecer Gaitán, Las Ligas campesinas del Tolima de tendencia liberal, se agruparon para resistir la violencia impuesta por los partidarios conservadores. Del encuentro propiciado entre campesinos y bajo la orientación de la marcha comunista, surgió el Ejército Revolucionario Nacional, el cual, dio carácter de zona liberadas a los movimientos agrarios de “Repúblicas independientes” como modelo agrario.

La respuesta del gobierno central a esta iniciativa campesina en el Tolima, fue la ruptura por medio de la “Operación Exterminio” de orden militar realizada el 18 de mayo de 1964, impuesta bajo los lineamientos del plan Latin American Security Operation, diseñado por el gobierno estadounidense en contra de los posibles brotes de comunismo en Latinoamérica. Los bombardeos por parte del ejército nacional fueron dirigidos en las zonas de concentración campesina en Marquetalia.

Esta operación da inicio a la resistencia armada en Colombia, por parte de un grupo guerrillero que consolidó y unificó el ideario de los movimientos de izquierda liberales en la zona de “Repúblicas independientes”. Las Fuerzas Armadas Revolucionarias, inició bajo el mando de Manuel Marulanda Vélez, con el apoyo directo del Partido Comunista en cabeza de Jacobo Arenas, asimismo, con la Alianza Obrera Campesina, se propuso la unidad guerrillera y de movimientos sociales para ampliar el programa de resistencia agraria en todo el país. Por estos hechos, se inicia la etapa de conflicto social y armado con mayor prolongación en el país, que dio vida a la guerrilla más antigua del continente.

Las directrices y estrategias en los próximos años, por parte de las FARC, fueron dirigidas a la combinación de la lucha armada, política y el objetivo de duplicar combatientes y frentes de la guerrilla. Adentrados los años ochenta, las FARC se designan como el Ejército del Pueblo, en busca de orientar su lucha con el apoyo de la población civil que estuviera de acuerdo con sus reivindicaciones y  de igual forma, lograr la promoción de movimientos sociales de protesta y huelga, realizados en el país a finales de los años setenta.

Posteriormente su lucha idearía, dio frutos y se logró establecer la mesa de diálogos entre el grupo armado irregular y el gobierno de Belisario Betancourt en 1984. En la mesa de diálogos se dio como resultado los Acuerdos parciales de la Uribe entre las dos partes. En primera instancia se estableció el cese al fuego bilateral, sin embargo, no se constituyeron parámetros para la desmovilización del grupo armado, ni los mecanismos necesarios para su reinserción e implementación de lo acordado hasta ese momento.

De los acuerdos surge la posibilidad de la creación de la Unión Patriótica (UP), como partido que buscaba el trabajo conjunto entre los miembros de las FARC-EP, los movimientos civiles de izquierda y el redireccionamiento del Partido Comunista. Este escenario fue aprovechado por las FARC para promover el nuevo partido político y realizar proselitismo por distintas zonas de control en el país. El pleno del estado mayor central de la organización armada, oriento la creación de las Uniones solidarias y los núcleos bolivarianos para continuar las tareas de campaña en lugares de concentración de los partidarios de la UP.

Los acuerdos entre el gobierno Betancourt y las FARC, no llegaron a su final, debido a la violencia política de los sectores de extrema de derecha y a la violación reiterada del cese de hostilidades entre las partes. La violencia política en contra de la UP, resultó en el extermino del partido con el asesinato de más de 3000 militantes, esto generó la reunificación de las FARC-EP y la continuación de la lucha armada y política, con una reivindicación más en su programa.

A inicios de los años noventa, se dieron otros dos procesos fallidos de negociación, el primero fue propuesto como la continuación de lo avanzado con el gobierno Betancourt. Este proceso se llevó a cabo con la participación de otras guerrillas, que si resultaron en su desmovilización, pero por parte de las FARC-EP, estas fracasaron adentrado 1993 al llegar de nuevo a contradicciones entre las partes.

El crecimiento de las FARC-EP a mediados de la década de los noventa y el cambio en su programa político a guerra de conquista y de movimientos, trajo consigo fuertes golpes al Ejercito Nacional y a la sociedad civil por parte de la guerrilla. El recrudecimiento del conflicto, generó el nuevo intento de diálogos con el gobierno de Andrés Pastrana. Los diálogos de paz en este periodo, iniciaron con la creación de la zona de distensión, en una zona desmilitarizada de más de 40.000 km2, con el fin de generar un gesto conciliatorio y escenario donde llevar a cabo el proceso de paz con el grupo armado. Los acuerdos dieron lugar a avances teóricos, sin embargo, las tensiones y hostilidades tuvieron un incremento vertiginoso lo que llevó a otro periodo de negociación finalizado.

Las tensiones en este periodo de negociación esta demarcado por el evento conocido como “La Silla Vacia”, el jefe guerrillero Manuel Marulanda Vélez incumplió la cita con el presidente de la República para la apertura pública de las negociaciones. A pesar del impase y de las constantes congelaciones de los diálogos por cuenta del reclamo que hacía el grupo armado ante el avance paramilitar, sumado a los ataques a poblaciones, pescas milagrosas y secuestros promovidos por las FARC-EP, las conversaciones continuaron hasta el momento en que se produjo la toma y posterior secuestro del avión en el que viajaba el senador Jorge Eduardo Gechem, que provoca la terminación de los diálogos.  Durante este tiempo se dispuso un programa en el que se posibilitó que las  acciones bélicas se dirigieran a los centros urbanos y sus exigencias aumentaran con respecto a las condiciones de sus integrantes en estado de detención.

El  accionar de las FARC-EP,  conllevó al ascenso a la presidencia a Álvaro Uribe, por su política de guerra dirigida a combatir a la guerrilla, dispuso su plan de gobierno en contra de la organización guerrillera, el cual, buscó su estigmatización y el uso de toda la fuerza estatal para debilitar militarmente a la guerrilla. Esto trajo consigo, el incremento de violencia y el conflicto en el país.

En el 2012 las FARC-EP y el gobierno de Juan Manuel Santos, después de ocho años de constantes bajas durante el período de Álvaro Uribe, inician  acercamientos para dar inicio a unas negociaciones, que terminan con éxito el 26 de septiembre de 2016, día en que se firma la paz con el grupo armado, quien para esta fecha se encuentra bajo el liderazgo de Rodrigo Londoño “Timochenko”.

 

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