La consulta anticorrupción

Editora Ariel Ávila, Columnistas, OPINIÓN

Por: Ariel Ávila, Subdirector de la Fundación Paz y Reconciliación-Paz

El martes en la tarde y noche se vivió un verdadero espectáculo en el Congreso de la República, la forma como algunos congresistas intentaron sabotear con todo tipo de argumentos la consulta anticorrupción quedará para la historia. De ese show, al menos me quedan cuatro cosas claras. Por un lado, setenta congresistas se comprometieron a votar a favor de la realización de la consulta anticorrupción el 5 de junio, ese día, si algunos se retractan, seguramente, o al menos eso espero, los votantes podrían castigar en las urnas al candidato presidencial de estos políticos. Estos setenta congresistas  apoyan a cuatro candidatos presidenciales.

Lo segundo es que varios políticos utilizaron la estrategia de los impedimentos para sabotear el debate. Estos, como es de público conocimiento, buscan sabotear las discusiones importantes para el país. La idea de esta estrategia es alargar los debates, cansar a los congresistas y con ello obligarlos a irse. Así, luego uno de los saboteadores pide que se verifique el quorum y se levanta la sesión. Estos saboteadores apoyan principalmente a Vargas Lleras y otros a Duque. Por ejemplo, Roy Barreras, Eduardo Pulgar,  ambos de La U, alinearon fuerzas con algunos de Cambio Radical para mandar la avalancha de impedimentos, entre ellos Antonio Guerra de la Espriella o Bernabé Celis. Todos los anteriores apoyan a Germán Vargas.

Por los lados de Duque, si bien el candidato se pronunció a favor de la realización de la consulta y el partido públicamente dijo lo mismo, varios de los que apoyan a este candidato manifestaron o bien que no apoyaban la consulta o estuvieron en los impedimentos. El martes en la mañana José Obdulio Gaviria dijo que la consulta era un adefesio ridículo, aunque en el debate se quedó callado. Igualmente, el senador Gerlein quien apoya públicamente a Duque, y de quien Duque habla muy bien, presentó impedimento e igualmente gran parte del Partido Conservador.

Lo tercero que quedó claro del debate es que aquellos que se oponen a la consulta exponen bastante bien lo antidemocrático que parece, por ratos, nuestro sistema político. Donde básicamente dicen que no apoyan la realización de la consulta porque en la vida real los ciudadanos no pueden tomar posición, ni decisión, sobre temas de fondo de nuestra democracia, al final, dicen ellos, se caería en la revisión constitucional. Parece ser que los ciudadanos en Colombia pueden tomar decisión de pocas cosas, tal vez, podrán decidir qué día pasa el carro de la basura por el frente de la casa, o ni eso, pero para una buena cantidad de políticos es claro que sobre el funcionamiento de nuestra democracia no lo podrán hacer. Pero no se preocupen, aun así muchos de estos políticos dicen que esta es la mejor democracia del continente y que la defenderán a muerte.

Por último, Claudia López y Angélica Lozano, las creadoras de esta consulta lograron recoger más de 4 millones de firmas de colombianos que están cansados de la corrupción. Ellas debían tomar una decisión, si votaban la consulta se hundía o si  aplazaban para el 5 de junio, quedaban con la esperanza de que en ese momento los setenta congresistas cumplirían su palabra y votarían a favor.

Muchos colombianos el 27 de mayo saldrán a votar a punta de miedo, un par de campañas se han dedicado a crear fantasmas para que sea el pánico el que guíe el comportamiento del voto colombiano y no la racionalidad. Otra campaña quiere sacar a la gente a votar con un cierto resentimiento hacia los ricos  y con la esperanza de un país más equitativo. Y otra campaña, ha logrado entender que el camino de Colombia hacia el desarrollo y la equidad pasa por derrotar la corrupción y cambiar la forma como se hace política en el país, lo cual a su vez significa educación y ética política. Pero mientras los colombianos terminan de tomar partido, los corruptos ya lo hicieron. Miren quienes rodean a los candidatos presidenciales y verán quiénes lucharán contra la corrupción y quiénes no.

Publicado en Revista Semana