Guerra subterránea

Ariel Ávila Prensa, Sala de Medios, SEGURIDAD

Por: Ariel Ávila Martínez

 

Al secuestro de dos agentes del CTI durante ocho horas, en el pleno centro de la ciudad, en el sector conocido como el ‘Bronx’, se suma el aumento de las zonas de venta y expendido de droga.

Según una investigación de la Fundación Paz y Reconciliación, en Bogotá se han detectado en total 618 zonas de venta de estupefacientes. Para el 2010 eran 425, de acuerdo con un informe de la Secretaría de Gobierno.

Asimismo, Bogotá tiene una tasa de homicidios que se incrementó marginalmente comparando los años 2013 y 2014. Pasó de 16,7 por cada 100.000 habitantes a 17,4.

Algo que llama la atención es que el incremento del 0,7 por ciento fue producto del sicariato. En el 2013 se produjeron 94 casos, mientras que en el 2014 fueron 215. El mapa muestra los sitios de mayor concentración de los homicidios en la capital.

Todo parece indicar que dicho aumento fue producto al menos de dos circunstancias. Por un lado, la guerra por la herencia de los negocios de Víctor Carranza, y, por el otro, una guerra subterránea por las zonas de venta de drogas en diferentes puntos de la ciudad, que pocos perciben.

Hasta el 2009, el negocio de la droga en la capital se manejaba por medio de una concentración de la distribución.

Existía un total de 26 ‘ollas madres’, es decir, grandes zonas de consumo y venta de droga, como el ‘Bronx’, o en su momento El Cartucho o cinco huecos. Después de la intervención en El Cartucho, y más recientemente en el ‘Bronx’, el negocio de la droga comenzó un proceso de descentralización en el que las localidades empezaron a llenarse de pequeñas zonas de venta y consumo.

Ese negocio en la ciudad se maneja por medio de ‘marcas’, llamadas popularmente ganchos. En total son 28; gancho rojo, blanco y azul son las más conocidas.

Los ganchos desde las ‘ollas madre’ distribuían droga a los jíbaros barriales. Desde el 2009, estos se expanden hacia los barrios cooptando o eliminando los jíbaros y apoderándose de las pequeñas ollas.

Esta expansión ha aumentado el sicariato en varias zonas de la ciudad. Por ejemplo, el homicidio aumentó significativamente en el centro, en localidades como Santa Fe, Los Mártires, San Cristóbal, La Candelaria y Antonio Nariño.

En la actualidad, quedan seis ‘ollas madre’ –entre ellas el ‘Bronx’– que son custodiadas por estructuras ilegales de seguridad privada, conocidas como ‘Sayayines’.

Estas estructuras de seguridad habrían sido las responsables del secuestro de esos dos agentes del CTI. Son grupos de entre 30 y 50 personas que controlan dónde funcionan los grandes sitios de venta de droga.

Solo en los últimos meses, 30 habitantes de calle han sido asesinados en la zona.

 

Nota publicada en el tiempo.com