¡No es tan difícil!

Ariel Ávila Ariel Ávila, Columnistas

Los colombianos deben entender al menos dos cosas sobre las zonas de ubicación de los dispositivos militares de las FARC. La primera, es que estas zonas de ubicación no son un invento colombiano, de hecho, es un mecanismo recurrentemente utilizado para consolidar procesos de paz. En África y Asia se han utilizado. Lo segundo es que las zonas de ubicación se hacen bajo la perspectiva de un proceso de paz entre dos partes y no de un sometimiento de una de ellas. Así las cosas, estas zonas son un mecanismo que ayuda a la dejación de armas, pero no son cárceles.

Se podría decir que estas zonas de ubicación ya están inventadas al igual que su funcionamiento. En un proceso de paz como el colombiano tendrían cinco características. En primer lugar, la seguridad de estas zonas tiene tres componentes; 1. El grupo armado ilegal se provee seguridad dentro de dicha zona mientras se da la dejación de armas. 2. Además con un espacio prudente de varios kilómetros, los componentes militares de la Fuerza Pública mantienen la seguridad en el territorio aledaño. Y 3. El componente o mecanismo de verificación internacional supervisa tanto a las FARC como a la Fuerza pública, es decir, no es solo para las FARC es para ambas partes.

En segundo lugar, estas zonas de ubicación son temporales, es decir no van a ser permanentes. Por ello es que compararlas con la zona del Caguán o de Ralito, no tiene sustento. No debe olvidarse que por ejemplo la zona del Caguán era para comenzar la negociación y no tenía una fecha de terminación clara, en el caso del proceso de paz de la Habana son para finalizar el conflicto y para dejar las armas, así que estas durarán no menos de 4 meses y no más de 18 meses.

En tercer lugar, estas zonas de ubicación deberán tener dos perímetros; el perímetro estrecho y el  perímetro ampliado. El primero, se podría describir como un espacio en el cual van a residir los componente militares de las FARC, y el segundo como un espacio dos o tres veces mayor que el primero y allí entra el mecanismo de verificación internacional, además solo con acompañamiento de este, excepcionalmente, puede entrar la Fuerza Pública. Debe tenerse en cuenta, que esto es así, ya que incluso en ese momento es posible que las negociaciones fracasen y ese espacio es dejado para que el grupo armado ilegal se repliegue en caso tal.

Por ejemplo, en caso de que se realice  el plebiscito y este fracase, pues la conclusión será que por mandato popular Colombia debe seguir la guerra otros cuantos años. En ese caso las FARC deben salir de las zonas de ubicación y volver a la guerra. Así que el perímetro ampliado o zonas colchón son normales en estos escenarios.

En cuarto lugar, estos espacios se encuentran en las zonas históricas donde han operado las FARC o el grupo armado ilegal en concreto. Por tanto, en ellas hay población civil y existe una probabilidad alta de existencia de economías ilegales. En este caso Colombia es bastante excepcional, ya que la proliferación de estas economías criminales hace que el proceso de dejación de armas y en general el posconflicto tenga un grado de complejidad importante. De tal forma que la convivencia con la población y con estas economías ilegales debe estar acompañada de protocolos claros de comportamientos.

Las FARC por ejemplo tienen un base social importante, compuesta por guerrilleros, padres y madres de los combatientes, sus hermanos, y en general los familiares, además redes de apoyo, población que se ha beneficiado de ellos e incluso simpatizantes. Es normal que esta población busque a las FARC para hablar sobre el proceso de paz. Por tanto estas zonas de ubicación si bien son para el componente militar de las FARC, no significa que la población civil no pueda entrar o incluso estar en esos territorios.

Por último, las zonas de ubicación serán no más de 30 y no menos de 20. Igualmente no cobijarán grupos  de municipios enteros como en el Caguán, más bien, cobijaran zonas rurales de algunos municipios. Pero allí seguirá habiendo institucionalidad. Las zonas de ubicación irán despareciendo a medida que la dejación de armas avance. La primera zona de dejación de armas desaparecerá algunos días después de la votación del plebiscito, y la última lo hará unos 12 meses después de dicha votación.

Así las cosas, las zonas de ubicación están inventadas, este no es un problema. Sé que a la sociedad le cuesta entender esta figura y en gran parte debido a las experiencias de la Zona de Caguán y Ralito, pero las zonas de ubicación son diametralmente diferentes y necesarias. En cambio la discusión profunda, está  en el modelo de seguridad que se dé por fuera de estas zonas de ubicación, en donde habita la base social de las FARC, hay presencia de economías ilegales, también población que ha padecido a las FARC, y otra población que ha padecido a la Fuerza Pública. El modelo en estas zonas de postconflicto es el verdadero debate, lo otro es una discusión para bobos.

Columna de opinión publicada en Semana.com