Las ciudades del posconflicto

Ariel Ávila Ariel Ávila, Columnistas

A tan solo semanas de firmarse el acuerdo final entre el Gobierno Nacional y las Farc, se abre un gran debate en torno a lo que será la etapa de posconflicto. Ciudades como Medellín, Barranquilla, Bogotá se preguntan sobre su papel en el mismo y no saben con claridad que rumbo tomar. La mayoría, debido a la experiencia paramilitar, se preguntan y se preparan para programas de atención al desmovilizado. Sin embargo, la reincorporación de las Farc no será para nada parecido al proceso de desmovilización de los paramilitares.

Las Farc se van a quedar en zonas ruarles y solo sus jefes vendrán a las ciudades a hacer política.  Si bien varios de ellos, de forma individual, pueden decidir ir a las ciudades, lo cierto es que al menos en los primeros dos años la reincorporación de las Farc será rural. En cambio, las ciudades tienen tres grandes retos.

Los Planes de Desarrollo de las grandes ciudades del país,
aprobados recientemente, están desenfocados.
Debe existir un diseño nuevo para afrontar el posconflicto

Por un lado el proceso de reparación a víctimas, es decir posconflicto criminal derivado del proceso de paz con las Farc no va a existir, tal vez lo único sea el tráfico de armas, pero posconflicto para las garantías de no repetición se va a haber. La reparación de víctimas debe ser el pilar fundamental en el que las ciudades ayuden a este proceso de reconciliación. De las más de 7 millones de personas víctimas del conflicto armado, por lo menos 2 millones viven en las 5 grandes ciudades del país. Bogotá, por ejemplo, es una de las ciudades que más agrupa esta población a la cual se les debe restituir sus derechos.

El segundo tema es el proceso de reconciliación política. Las grandes zonas urbanas donde vive la mayoría de la población del país no ha vivido el conflicto armado, por lo que ven al proceso de paz como algo lejano y son los más radicales a la hora de la reconciliación, obviamente todo esto tiene una explicación.  Pero esta reconciliación es la principal de este proceso. Saber que el proceso de paz con las Farc fue un proceso con la Colombia profunda y que se les debe reconocer como ciudadanos.

Por último, debe existir un importante esfuerzo de las ciudades por crear cadenas de comercialización con aquellas zonas apartadas del país, aquellas que actualmente viven inundadas de económica ilegales y donde los procesos de sustitución deben ser exitosos. Sustitución se lleva intentando muchos años y lo que siempre falla es la cadena de comercialización, esta vez no se puede fallar en eso, para ellos las centrales de abastos del país deben diseñar estrategias tendientes a comercializar los productos de estas zonas. Ahí está el valor más importante que pueden aportar las ciudades.

Así que los Planes de Desarrollo de las grandes ciudades del país, aprobados recientemente, están desenfocados. Debe existir un diseño nuevo para afrontar el posconflicto, pues esta construcción de paz no será como las anteriores. Pero con el proceso de paz con las Farc el tema no es el posconflicto criminal, sino la restitución de derechos, la reparación y la inclusión social.

Columna de opinión publicada en las2orillas.co