El duro camino de la refrendación

Ariel Ávila Ariel Ávila, Columnistas

Se acerca el final de la negociación de paz con las Farc y el punto que aún queda por tratar, de forma completa, es el mecanismo de refrendación. Por un lado, el gobierno tomó la decisión de refrendar los acuerdos vía plebiscito y mediante la creación de la comisión legislativa para la paz. Por otro lado, las Farc se van solo por un mecanismo de refrendación que es la asamblea constituyente. Al final del partido lo que Colombia tendrá es un proceso de paz con múltiples vías de refrendación.

Muy seguramente habrá plebiscito, comisión legislativa para la paz y más temprano que tarde se producirá una asamblea constituyente. En cuatro o cinco meses tendremos el plebiscito, votación en la que el gobierno espera tener más de 10 millones de votos y con ello garantizar una fortaleza política para los acuerdos que se pactaron en La Habana. Para muchos analistas y miembros del gobierno la votación será fácil y contundente. Pero en las regiones se vive otra realidad.

La Fundación Paz y Reconciliación en el último mes ha visitado 31 alcaldías en diferentes regiones del país, desde la costa pacífica nariñense, hasta el sur de Córdoba, pasando varios municipios de Antioquia y Tolima, entre otros.  Allí al menos se perciben cuatro cosas.

En primer lugar, el 99 % de la población no conoce los acuerdos de paz, de hecho, se extiende la versión de que hay una negociación por debajo de la mesa, que en La Habana se negocia desde la propiedad privada hasta el modelo económico y que Santos le esta entregando el país a las Farc. Al momento en que se les manifiesta que los acuerdos de paz están publicados y cualquier persona los puede consultar, que en realidad al Estado la paz con las Farc le salió barata y se les explica lo que se negoció, la población reacciona diciendo, “por qué no se nos dijo esto antes”, “nos habían dicho otra cosa”. Ha sido la oposición la que la liderado este proceso de pedagogía, como en el Huila donde el senador Macías del Centro Democrático ha dicho todo tipo de mentiras.

Los políticos locales entienden la paz como un festín de recursos y
prácticamente pretenden condicionar al gobierno nacional el apoyo al plebiscito
a cambio de dádivas y apoyos políticos

Una segunda cosa notoria en estos territorios es que los políticos locales entienden la paz como un festín de recursos e incluso varios de ellos manifestaron que los habían citado a una reunión en Cartagena y que allí le pedirán al gobierno nacional de todo, y si no les entrega lo que ellos piden no le harán campaña al SI. Prácticamente pretenden condicionar al gobierno nacional el apoyo al plebiscito a cambio de dádivas y apoyos políticos. También resultó sorprendente que la mayoría de alcaldes de estas zonas —en el mejor de los casos— solo han recibido una hora de charla sobre el proceso de paz, pero nadie ha hecho pedagogía con ellos. No saben ni siquiera los beneficios que traerá la paz a futuro.

En tercer lugar, al personal de las alcaldías, de los partidos de la Unidad Nacional y a sus militantes nadie les ha hecho pedagogía, y los pocos que saben del proceso de paz y sus reales alcances no les gusta socializar este conocimiento. La mayoría de ellos cree o percibe que la población los verá como aliados de las guerrillas si apoyan o difunden los acuerdos de paz. Además, dicen que apoyar la paz es signo de debilidad “lo que da votos es la guerra compa”, me decía uno de ellos. Se podría decir que a algunos les da hasta vergüenza apoyar la paz. Los únicos que apoyan la paz abiertamente y que intentan socializar, en la mayoría de los casos sin conocimiento profundo de los acuerdos, son los partidos y movimientos de izquierda.

Por último, lo que sí quedó claro en los viajes a todos estos municipios, es que los enemigos de la paz están muy organizados, aquellos que se beneficiaron del conflicto, que despojaron la tierra han montado toda una campaña invisible de desprestigio a los acuerdos de paz, y han convencido a muchos sectores sociales de lo malo que sería una firma de los acuerdos. Esta campaña invisible son cadenas de chat, videos en los que se ha llegado a decir de Santos es comunista, y hay gente que lo cree aunque suene loco. Estos enemigos incluso se están armando.